domingo, 4 de marzo de 2012

Pan de centeno en panificadora

Seguimos buscando obtener panes ricos, ricos con la panificadora, y hoy le toca al centeno.

Poolish:
150 gr. de harina de fuerza (usé la de El Amasadero ecológica).
150 gr. de agua.
1 gr. levadura seca de panadero.

Mezclar bien en un bol, tapar con papel film y dejar toda la noche a temperatura ambiente (21-22 grados en mi caso).

Harina en autolisis:
200 gr. de harina de integral de centeno (de nuevo, de El Amasadero - ya llegó mi nuevo pedido...-).
150 gr. de agua (quise poner sólo 100, pero aquello chupaba demasiado).

Mezclar bien en un bol, tapar con papel film, y a la nevera toda la noche.

Pan:
Todo el poolish.
Toda la harina en autolisis.
150 gr. de harina panificable (complementad con la que queráis, puede ser la misma de fuerza, yo en mi caso usé la harina panadera de El Amasadero).
60 gr. más de agua.
3 gr. de levadura seca de panadero.
2 cucharaditas de sal.
1 cucharada generosa de miel.

De nuevo reduzco la cantidad de levadura, confio en el porcentaje de harina de fuerza y en el programa de masas integrales (más largo en los reposos) para que se desarrolle bien el glúten y me aguante al centeno. A ver qué sale...

La hidratación es alta para las fórmulas habituales de panificadora, aunque es lo que pide la harina de centeno. Tras un par de minutos de amasado, echad un ojo a la cubeta y si veis que falta agua, incorporad un poco. O si veis que queda masa debajo de las palas sin recoger, añadid un poco de harina. Si habéis hecho varios panes en panificadora, sabréis cómo tiene que estar la masa.

jueves, 1 de marzo de 2012

La técnica a l'ancienne de Reinhart en panificadora

Tras probar el pan l'ancienne de Peter Reinhart, me preguntaba si sería posible adaptar la técnica para su uso en panificadora. Al fin y al cabo, la panificadora es otro instrumento para cocinar el pan, y si utilizamos sólo esta función, debería poder aplicarse dicha técnica sin mayor problema, evitando la parte más problemática (el formado con una masa tan líquida).

Para el experimento, incorporé todos los ingredientes de la receta en la cubeta de la panificadora, con especial cuidado en utilizar agua lo más fría posible. Conecté el programa de amasado, y en cuanto vi que la masa estaba bien mezclada (no llegó a cuatro minutos), detuve el programa, saqué la cubeta y la metí en la zona más fría de la nevera, tapada con papel film. Ahí se quedó por dos días completos.

El día de "horneado" sacamos la cubeta un par de horas antes de meterla en la máquina, para que se atempere. Una vez templada, se nos presentan tres opciones:

  • Amasar ligeramente y hornear, que sería lo más fiel a la receta original.
  • Seleccionar el programa "rápido".
  • Seleccionar un programa normal, completo.

Como esto era un experimento, seleccioné el programa completo de 3 horas. El pan subió y aguantó perfectamente la forma, cuando habitualmente con mucho menor porcentaje de hidratación se suele venir abajo. De sabor y textura estupendo, pero sin grandes alveolos, normal en la panificadora.

La próxima, sin amasar casi, a ver qué pasa.

lunes, 27 de febrero de 2012

Pan con harina integral de espelta

De nuevo probando en panificadora para obtener panes de sabor especial, diferentes del habitual. En este caso, con harina de espelta integral.

  • 250 gr. harina panadera.
  • 100 gr. harina panadera recia (no me quedaba más panadera "normal", y probé a incorporar la recia; ambas de El Amasadero).
  • 150 gr. harina integral de espelta (de la sección de productos Bio de Carrefour)
  • 310 gr. de agua (añadí un pelín más posteriormente, al ver la masa en la cubeta, pero partid de esta cantidad).
  • 1 sobre de levadura de panadería (de Maizena, son 5,5 gr.).
  • 2 cditas. de sal.
  • 1 cdita. de azúcar moreno.
  • Un poco de aceite de oliva virgen extra (yo usé variedad arbequina).

Un pan de miga esponjosa, con el color y sabor que aportal la espelta integral. Muy rico tal cual, y estupendo para tostadas en el desayuno. No me atreví a meter más proporción de espelta por si no subía lo suficiente o se venía abajo durante la cocción, pero aguantó bien, así que probaré con proporciones mayores. No se medir el aporte en cuerpo y sabor de la harina panadera recia, pero no pareció afectar demasiado a la estructura de la miga (no quedó más compacto que otras veces), y sí contribuyó al toque dulzón del resultado final.

Muy recomendable!

lunes, 20 de febrero de 2012

Pan a l'ancienne, de Peter Reinhart

Este fin de semana hemos probado la receta que Peter Reinhart ha incluido en varios de sus libros (en "El Aprendiz de Panadero", libro muy entretenido y altamente recomendable, o en "Artisan Breads Every Day", por ejemplo) de Pan a l'ancienne, un pan que se elabora con masa retardada en frío, con la ventaja de que apenas requiere trabajo, y la desventaja de la alta hidratación, que complica el formado.



Partí de la receta revisada que publica Ibán Yarza en su fantástico Foro del Pan, en este enlace:

  • 565 gr. de harina panificable (yo utilicé 400 gr. de harina panadera, y 165 gr. de harina blanca de centeno, ambas de El Amasadero).
  • 11 gr. de sal
  • 4 gr. de levadura seca de panadería, o unos 12 gr. de levadura fresca.
  • 455 gr. de agua fría (a unos 12-13º, yo utilicé agua de la nevera)
Se mezclan todos los ingredientes en un bol, se deja reposar unos minutos para que la harina absorba bien el agua, se amasa ligeramente de nuevo (en el bol, con las manos aceitadas o rasqueta de plástico aceitada, se sigue el contorno del bol metiendo la mano por debajo de la masa, levantando y llevando al extremo opuesto, girando un poco el bol y repitiendo de nuevo, hasta dar la vuelta completa; dejar descansar unos minutos, y repetir) y se transfiere la masa a un bol amplio - que permita el crecimiento posterior de la masa - bien aceitado. Se tapa el bol con papel film y a la nevera, a la zona más fría, para conseguir que repose a 4-5ºC. Nos olvidamos de la masa al menos durante un día (yo la tuve dos). La idea es ralentizar la acción de la levadura, mientras otras reacciones químicas entre la harina y el agua generan azúcares. Al reactivarse la levadura con la temperatura, encuentra un medio rico en azúcares que no llega a consumir del todo durante su actividad, aportando al resultado final un sabor diferente, dulzón, a frutos secos.

Cuando vayamos a hornear el pan, sacamos el bol de la nevera con bastante antelación (3 horas), dado que tenemos que dejar que se atempere, y que la masa duplique su tamaño. Ahora viene el momento en el que cada uno tiene que encontrar su solución: sacar la masa a una superficie de trabajo, formar las piezas y trasvasarlas al horno. En mi caso, utilizo una bandeja de horno vuelta del revés para llevar las piezas al horno, a otra bandeja que está en el horno desde que lo enciendo, a modo de piedra de hornear. El método sirve igual si tenéis piedra y lleváis las piezas con una pala de madera, o cualquier otro mecanismo. Sobre el elemento que haga de pala, ponemos un papel de hornear exageradamente enharinado (la masa sigue siendo bastante difícil de manejar, la harina ayudará bastante), intentando desgasificar lo menos posible. Espolvoreamos con harina, damos forma rectangular empujando por los lados (siempre evitando moldear en exceso para no desgasificar), y cortamos en tiras alargadas separándolas lo suficiente como para que no se molesten al crecer en el horno. Dejamos unos minutos y greñamos, si no se tiene cuchilla lo mejor es aceitar unas tijeras y meterle unos cortes a la masa.

Yo horneé sólo dos piezas, las restantes las envolví individualemente en papel film aceitado y volvieron a la nevera, para el día siguiente. Como veréis en la foto, a una de las piezas le puse pipas de girasol (se pincela con agua, y se distribuyen las pipas por la superficie, presionando gentilmente).


El horno lo tendremos precalentado a lo máximo que de (en mi caso, 250º), con una bandeja adicional u otro elemento que permita echar agua para generar vapor.

Trasladamos el papel de hornear con las piezas ya formadas a la piedra de hornear o bandeja precalentada en el horno, echamos un vaso de agua caliente en la bandeja auxiliar o recipiente preparado para generar vapor, y cerramos.

Horneamos 10 minutos pulverizando agua en las paredes del horno durante los primeros 4 minutos a intervalos de 1 minuto. Damos la vuelta a la bandeja para conseguir una cocción uniforme (indicación del Sr. Reinhart, no se si es necesario pero cuesta poco), y continuamos horneando otros 8-10 minutos, dependerá del tamaño de las piezas y del horno (los tiempos que doy van bien para baguettes). Técnicamente, cuando el centro del pan haya alcanzado una temperatura interna de 95ºC, para los que tengáis termómetro.

Sacamos a enfriar a una rejilla, y a disfrutarlo. Comentar que la corteza se ablandó al enfriarse, quizás requiera de más generación de vapor, o sea algo inherente a este pan, no lo se. Habrá que hacer más intentos, hasta dar con la clave. En cualquier caso, merece la pena.

domingo, 12 de febrero de 2012

Masa de pizza de Jamie Oliver

Los amigos de El Amasadero nos incluyeron de regalo en el último pedido una bolsa de 1kg. de semolina, y había que comenzar a utilizarla. Localicé esta receta de masa de pizza de Jamie Oliver que la incluía como ingrediente.

  • 400 g de harina panificable o de fuerza.
  • 100 g de semolina.
  • 1,5 cucharaditas de sal marina (yo usé sal común).
  • 1 sobre de levadura de panadería Maizena (5,5 gr.).
  • 1 cucharadita de azúcar moreno.
  • 325 ml de agua (mejor probar con 300, la masa quedó algo húmeda, al menos con mis harinas, y en el formado tuve que añadir más. Si veis que admite más, vais echando...).
Ponemos en la cubeta de la panificadora el agua, cubrimos con la harina y con la semolina, en una esquina ponemos la sal, en la opuesta el azúcar, y en un hueco en el centro la levadura. Seleccionamos el programa de sólo amasado o de masa de pizza, lo que tenga la panificadora, y esperamos a que finalice. 

Las cantidades dan para dos pizzas que cubran toda la bandeja de horno, yo sólo utilicé la mitad. La masa que no utilicemos puede congelarse envuelta en papel film aceitado ligeramente. Cuando queráis utilizarla, sacarla con bastante antelación del congelador (el día de antes a la parte menos fría de la nevera, y dos-tres horas antes de usarla a temperatura ambiente), se da forma, se rellena y al horno.

Para la mitad que sí utilizamos, poned a precalentar el horno a 250ºC con piedra de hornear, si tenéis, o con una de las bandejas de horno vuelta del revés.

Enharinamos la superficie de trabajo con semolina, volcamos la masa y le damos forma aplanándola con el dorso de la mano, del centro hacia afuera. También puede hacerse con rodillo, pero la irregularidad de hacerlo a mano le proporciona un aspecto rústico bastante atractivo. 

Se traslada a un papel de horno con algo de semolina (también vale papel albal aceitado y con semolina), se cubre con los ingredientes que queráis (la base de salsa de tomate casera y la mozzarela para mi son imprescindibles), y se lleva al horno entre 8 - 11 minutos (vigilad si se quema, tapad con albal). Tocad (con cuidado de no quemaros) alguna de las partes del borde que haya quedado más gruesa para ver cómo avanza la cocción.

El truco de la bandeja nos proporcionó una base dorada y crujiente por debajo (uno de los problemas de hacer pizza en casa sin piedra de hornear). 

Quedó estupenda. Yo había dejado de hacer la masa de la pizza desde que aparecieron las masas frescas que venden enrolladas (que son estupendas y cómodas), pero a partir de ahora creo que alternaremos con esta receta.

jueves, 2 de febrero de 2012

Pan de centeno y semolina con copos de avena y pipas

Siguiendo con la búsqueda de panes "diferentes" pero en panificadora, hemos probado un mix de harinas un tanto peculiar, que ha dado un resultado extraordinario.
- 100 g. de harina blanca de centeno (todas las harinas son de El Amasadero).
- 200 g. fuerza.
- 100 g. panadera.
- 100 g. Semolina (¡obsequio de El Amasadero con el último pedido!).
- Un puñado de copos avena.
- Un par de puñados de pipas de girasol.
- 1 sobre de levadura de panadería Maizena (5,5 gr.) (sustituible por 14-16 gr. de levadura fresca).
- 325-350 g. de agua.
- 2 cucharaditas de sal.
- 1 cucharadita de azúcar moreno.
- 1 chorro de aceite.

En este pan buscaba obtener matices diferentes gracias al centeno y la semolina, y un punto de color y textura por la avena y las pipas. Tostado alto, tamaño pequeño, programa integral (en la panificadora Carrefour Home). Lo he terminado en el horno a 250º menos de 1 minuto por cada cara, lo que ha mejorado increíblemente el crujiente de la corteza (no nos convence cómo "finaliza" los panes la panificadora). 

Los "puñados" de copos de avena y pipas se deben a que no pesé estos ingredientes, los incorporé casi al final del segundo levado que hace la máquina, a ojo. 

Ha resultado un pan con una miga bastante suelta, muy jugosa, y nada compacta, con alveolos pequeños como siempre pero de un tono parduzco precioso. El sabor es impresionante, cómo aporta el centeno a un pan, aunque sea en pequeñas cantidades.

Lo repetiremos bastantes veces, sin duda.

jueves, 26 de enero de 2012

Panificadora del Lidl: el 4 de febrero

El próximo sábado 4 de febrero la ponen de nuevo a la venta (el que la quiera, que haga cola antes de que abran el Lidl...).

Por lo que se lee en Internet, inmejorable relación calidad-precio, siempre agotada, cuando la ponen a la venta dura horas.






De aspecto exterior es clavadita a la Carrefour Home que tengo yo, y que cuesta bastante más. 


Copio directamente de su web:
  • Con 12 programas.
  • Para cocer pan rápida y fácilmente: mezcla, amasa, fermenta y hornea.
  • Con función para preparar pasta y mermelada y para hornear bizcochos y programa especial para pan sin gluten.
  • Incluye varilla amasadora y molde con revestimiento.
  • Base antideslizante.
  • Incluye vaso medidor, cuchara medidora y extractor de la varilla amasadora.
  • Con temporizador de 15 horas, función de mantenimiento en caliente de 60 minutos, selección del grado de tostado de la corteza y del peso del pan (750 / 1.000 / 1.250 g) desde la pantalla LCD.
  • 850 W.
  • Garantía de 3 años.

"L’autolyse de la pâte": Pan de centeno y miel con prefermento y autolisis

Un experimento con el fin de probar la técnica de la autolisis prolongada de la harina con el agua, más el uso de un prefermento. Atado, eso sí, por cuestiones de tiempo, a la panificadora en lugar del horno. 

Este es un pan elaborado con restos de harinas blancas (de trigo de Rincón de Segura, y de fuerza de Harimsa), completadas con la fantástica harina blanca de centeno, ecológica, de El Amasadero. Recibimos hace unos días el pedido conjunto que hicimos varios compañeros de trabajo (entre ellos el admin de EnHarínate), y estaba deseando probar alguna de las harinas.

La autolisis en la harina es una técnica ideada por Raymond Calvel consistente en dejar reposar juntos harina y agua (toda o parte, pongamos un 70%) antes de incorporar el resto de ingredientes de la masa, especialmente la levadura. Durante este proceso la harina se hidrata completamente y por algún proceso químico produce azúcares, creando gran cantidad de alimento para la levadura. Se supone que la autolisis facilita el amasado a máquina, aumenta la extensibilidad de la harina, hace que el pan tenga más volumen, mejor estructura de miga y mejor sabor. (Para quien quiera leer más de la autolisis, referencio al fantástico Foro del Pan).

En teoría, es suficiente con un periodo de reposo de 15 a 40 minutos a temperatura ambiente para que se produzca la autolisis; yo he querido probar dejando la mezcla de harina y agua toda la noche en la nevera, ya que me encajaba bien con los tiempos del poolish.

Prefermento:
100 gr. harinas varias (blanca de RdS, restos de Harimsa de fuerza).
100 gr. agua.
0,8 gr. levadura seca de panadero Maizena.
En un cuenco tapado con film toda la noche a temperatura ambiente.

Autolisis:
200 gr. harinas varias.
100 gr. agua.
En un cuenco tapado con film toda la noche en nevera.

Pan:
Prefermento.
Harina + agua en autolisis.
200 gr. harina blanca de centeno.
Resto de la levadura del sobrecito de Maizena.
Cucharadita y media de sal.
Cucharada de miel.

En la panificadora Carrefour Home, programa de pan integral, tostado medio, pan grande. Primero el agua, luego el poolish, luego la harina de centeno, en una esquina la sal, en la opuesta la miel, en un hueco la levadura.

Parece que ha sobrefermentado (una pena no haber visto el proceso, estaba en el trabajo...), se ha roto durante el horneado (no greñé, igual hay que empezar a hacerlo aunque sea panificadora), y se ha hundido después (no es un desastre, queda como un bloque cuadrado como de pan de molde, sin la forma bonita de “seta” de los panes que levan y hornean bien). Sabor estupendo (mucho sabor!: dulzón y a frutos secos, aunque no se qué parte se debe al centeno y cuál a la autolisis) y miga relativamente alveolada, pese al centeno. Habrá que hacerlo en el horno, en vez de cocerlo en la pani.

Receta a repetir, estando encima, y posiblemente sin toda la levadura del paso final.

lunes, 16 de enero de 2012

Brioche con la panificadora Carrefour Home

Este año los Reyes Magos nos han traído una panificadora, la Carrefour Home, y en lo que va de año no hacemos más que hacer pan. He probado varias recetas, tanto las que vienen en el librito (muy escasas por cierto, y nada explicadas), algunas de internet y la de pan básico que solía hacer al horno. La sorpresa ha sido al probar una receta de brioche (de Cuqueta de Mundorecetas) con un resultado que ha sobrepasado todas nuestras expectativas. Aquí os va una foto:

Ingredientes:
  • 3 tazas de harina de fuerza (3 medidas del vaso que viene con la panificadora; lo pesé, y correspondía a 400 gr.). Usé la de Harimsa.
  • 4 cucharaditas de azúcar (la medida pequeña que viene con la pani; sino, cuchara de café).
  • 3 huevos.
  • 1 pizca de sal (media cucharadita).
  • 1 sobre de levadura seca de panadero.
  • Media taza de leche a temperatura ambiente (usando lo que hayamos usado para medir la harina).
  • 6 cucharadas de agua templada (la medida grande que viene con la pani, corresponde a una cuchara de sopa).
  • 70 gr. de mantequilla en pomada.
 Ponemos en la cubeta de la panificadora primero los ingredientes líquidos (agua, leche), luego la harina, en un hueco en el centro la levadura, en esquinas diferentes la sal y el azúcar, y la mantequilla en trozos blandos dispersa por donde nos quede hueco. Tamaño pequeño, tostado ligero, y Programa 6 (Brioche, Pan dulce). En 2 horas y 58 minutos, sale lo de la foto. Por dentro, esponjoso y con un aroma a mantequilla que es gloria bendita.

Ya iré contando más recetas que encuentre especialmente interesantes. De momento, nos está encantando el chisme éste.


viernes, 18 de noviembre de 2011

Pan de calabaza

La receta no es mía, está sacada del blog "Mis recetas favoritas". Debido a un excedente de calabaza, anduve buscando recetas donde emplearla, y di con este pan de calabaza que no es el dulce que he visto que se estila por iberoamérica, sino un pan de molde al que se incorpora la pulpa de la calabaza una vez cocida, y al que aporta un color, aroma y sabor estupendos.

Ingredientes:
- 150 gr. de puré de calabaza
- 280 gr. de harina de fuerza
- 1 huevo
- 3/4 cucharadita de levadura seca de panadero.
- 1/2 cucharadita de sal (en la receta original indica 1/8, pero queda algo soso).
- 20 gr. de miel
- 30 gr. de leche
- 30 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
- Semillas de calabaza para decorar (yo no tenía, y no le puse).

Primero, cocemos una rodaja de calabaza (sin la piel... obvio, pero por si acaso...), de algo más de los 150 gramos que necesitamos, para asegurar. Una vez cocida, pasarla por la batidora para hacer puré, pesar 150 gramos y reservar.

Colocar la harina, levadura, huevo, sal y leche en un cuenco, bol o similar, mezclar bien y amasar durante cinco minutos. En robot o amasadora, 2 minutos a velocidad lenta y 3 más a velocidad alta.

Incorporar la mantequilla, y amasar hasta obtener una masa elástica y suave. En robot/amasadora, hasta que la masa se despegue de las paredes y se vea elástica y suave.

Engrasamos un bol, ponemos en él la masa y tapamos con un trapo húmedo o con papel film. Dejamos levar durante 1 hora, o hasta que la masa duplique su tamaño.

Sacamos la masa a una mesa ligeramente enharinada, desgasificamos, y dejamos reposar de nuevo durante 20 minutos, tapada.

Transcurrido ese tiempo, aplanamos la masa con la palma de la mano intentando obtener un rectángulo, y lo enrrollamos. Si tenemos semillas de calabaza para adornar, pulverizamos con agua la masa y la pasamos por las semillas.

Colocamos la masa en el molde, dejamos levar de nuevo durante 50 minutos, o hasta la masa llene el 80 por ciento del molde. En ese momento metemos el molde en el horno precalentado a 180ºC, horneando durante aproximadamente 40 minutos. Yo lo hice en molde destapado, en la receta original se indica que si es molde cerrado, debe hornearse a 210ºC.

Desmoldar, sacar a una rejilla y dejar enfriar. Cuando lo cortéis, os sorprenderá el color. Tostado en rebanadas está riquísimo.

Saludo y buen provecho!

domingo, 7 de noviembre de 2010

Donuts no se, pero ricos están un rato...

A través del Twitter del restaurante Etxanobe me interesé por la receta casera de los donuts, y leyendo algo más me encontré con una forma de hacerlos al horno, en lugar de fritos. Probando, el resultado no es exactamente un donut, pero sí se le acerca, y lo más importante, está muy rico...

- 1 huevo
- 1 taza pequeña de leche, más 1/3 de taza aparte
- 67 gramos de azúcar
- 320 gramos de harina de repostería
- 1/2 sobre de levadura seca de panadero
- 15 gramos de mantequilla
- 1 pizca de sal

La receta está adaptada para 1 huevo, y da para media docena de donuts.
Primero, calentamos la leche, sin que llegue a hervir. Mezclamos el 1/3 de taza con la levadura, y dejamos reposar 5 minutos. Mezclamos el resto de la leche con el azúcar y la mantequilla en pomada, y unimos con la mezcla de leche y levadura anterior.
Incoporamos el huevo, batimos para mezclarlo bien, e incorporamos la harina y una pizca de sal. Mezclamos hasta integrar la harina, y amasamos la mezcla con robot, o a mano si no tenemos, hasta tener una masa manejable y ligeramente pegajosa (que con harina en las manos no se pegue, pero al partirla el interior sí... qué difícil es expresar el punto de una masa). Dependiendo del tamaño de la taza de leche, podréis necesitar más o menos harina, así que añadir un poco menos, y vais incorporando.
Hacemos una bola con la masa, y la dejamos reposar en un bol tapada con un paño, durante 1 hora. Aplastamos la bola, que habrá duplicado su volumen más o menos, obteniendo una plancha de unos 2 cm. de altura, y "con lo que podamos" cortamos círculos y los vamos poniendo en una bandeja de horno con papel de horno o silpat. Digo "con lo que podamos" porque puede usarse un bol, un vaso o taza ancho, o como hice yo, un aro de emplatar.
Una vez en la bandeja de horno, con algo más pequeño hacemos los agujeros (que pondremos en la misma bandeja, para hacer bolitas de donut). Lo de hacerlo en la bandeja, es para evitar que al trasladarlos con el agujero hecho pierdan la forma de donut.
Horneamos 8-10 minutos a 190 grados. Vigilar a partir del 8, y cuando empiecen a dorarse los sacamos.
Preparamos dos platos hondos, uno con mantequilla fundida, y otro con una mezcla de azúcar y canela, y pasamos los "donuts" primero por mantequilla, luego por el azúcar.
Comentar que dejé un par sin agujero, y salen unos bollitos estupendos; así que creo que la próxima vez haré bollos, y seguro que usaré la receta, sin azúcar, para hacer panecillos para hamburguesa.
¡Salud y buen provecho!

viernes, 26 de febrero de 2010

El cocido de mis suegros

Receta del cocido tal y como lo hacen mis suegros, doy fe de que está riquísimo y es muy sencillo de preparar. Con estas cantidades da para 5 personas y que sobre para que repitan 2 ó 3 otro día.



- 600 gr. de garbanzo pedrosillano
- 1/2 kg. de morcillo
- 1/4 kg. de tocino fresco
- 1/4 kg. de tocino curado
- 1 pechuga de gallina
- 1 chorizos para guisar
- 1 buen taco de jamón
- Algunos vegetales para el caldo (1 puerro, 3 zanahorias, 1 rama de apio, cebolla...)

La elaboración es muy sencilla y el resultado dependerá en gran medida de la calidad de los ingredientes.

Los garbanzos deben ponerse en remojo desde el día anterior, toda la noche, cubiertos de agua con una cucharada de sal y media de bicarbonato.

El día de preparación del cocido, escurrimos y lavamos los garbanzos, los ponemos en una olla exprés, incorporamos el resto de ingredientes bien lavados, cubrimos con agua, y llevamos a ebullición, sin cerrar la olla. Desespumamos hasta que veamos que no aparece más espuma, cerramos entonces la olla exprés, y cuando el indicador de presión esté al máximo bajamos el fuego y dejamos cocinar una media hora. Veréis recetas a olla abierta donde se incorporan primero las carnes, cuando hierve el garbanzo, y al final el chorizo, el proceso lleva dos-tres horas de cocción; no lo he probado, sencillamente porque de la forma que os propongo sale fenomenal.

Pasados los 30 minutos, apagamos el fuego y dejamos enfriar sin abrir la olla, cuando podamos abrirla la llevamos a un lugar fresco, o a la nevera si nos cabe, hasta el día siguiente.

Antes de prepararlo para comer, desengrasamos el cocido (se habrá formado una capa de grasa en la parte superior al enfriarse), separamos los garbanzos, la carne y el caldo, colamos éste, y preparamos una sopa con fideo (en nuestro caso, fino, pero como siempre, al gusto) llevándolo a ebullición.

Puede comerse de forma tradicional, primero la sopa de fideos y luego los garbanzos con la carne (y una tacita de caldo), o como nos gusta en casa, todo mezclado. Se sirven (mejor en fuentes individuales que en platos) los garbanzos, se reparte el chorizo, el morcillo, el jamón, las dos clases de tocino y la gallina de forma equitativa, y se cubre con la sopa. Se come mejor con cuchara...

¡Salud y buen provecho!

lunes, 14 de diciembre de 2009

Risotto de setas al gusto

Y es "al gusto" porque dependerá del tipo de setas que le pongamos cada uno. Como siempre, primero, los ingredientes:

- 1 cazo de arroz por persona.
- Caldo de ave (de pollo, y si se quiere, con gallina, hecho con verduras - zanahoria, puerro, cebolla - y un taco de jamón). Ante emergencias, puede usarse de brik o unas pastillas de Avecrem o similar, pero no es lo mismo. Necesitaremos más de los clásicos 2 cazos por cazo de arroz, ya que se usa más fuego fuerte que en el arroz tradicional, y al mantener caliente el caldo a la par que se hace el arroz, también evapora parte.
- Setas frescas, de tu variedad favorita, entre 80 y 100 gr. por persona (si no se va a tener tiempo de pocharlas bien, algo menos, 50-60 gr.). Yo he probado con chantarelas un día, con senderuelas otro, y con níscalos. Pero valen shitakis, setas de cardo, trompetas y por supuesto boletus. También valen setas deshidratadas, pero de nuevo, no es lo mismo.
- Un par de dientes de ajo, para perfumar el aceite (opcional).
- 1 cebolla mediana por persona, media por persona si es grande. Mejor de la morada dulce, o en su lugar cebolla dulce de Fuentes, y sino la que tengáis. Pero la morada da un punto interesante al guiso.
- Un par de cucharadas de tomate natural triturado, para dar color al sofrito.
- Unas hebras de azafrán (opcional, es para dar algo de color al caldo).
- Aceite de oliva virgen extra.
- 1 cucharada sopera de mantequilla.
- Queso parmesano (opcional) o mascarpone (más opcional aún).

En esto de los risottos, hay mucho purista que reniega de lo que no sea elaborado con variedades de arroz arborio o carnaroli... Lamentablemente, en España encontramos estos arroces en establecimientos gourmet, a precios altos. El arroz bomba español, o un buen senia, da unos risottos estupendos, sin pagar sobreprecios que quizá no compensen en el resultado final del plato. Eso sí, si se quiere dar un un capricho, son productos magníficos.

En mi humilde opinión, creo que la clave está en la técnica, que consiste básicamente en remover, remover y remover el arroz según va absorbiendo caldo. Los consejos básicos que puedo dar, a modo de resumen y según mi experiencia, son:

  • Usar un buen caldo, intenso, con sabor.
  • Usar buenos ingredientes, y no escatimar. Mejor un sofrito muy pochado, bien reducido.
  • Paciencia, tanto en el sofrito como con el arroz. Yo tengo la cebolla primero, y las setas después, un mínimo de una hora al fuego, y casi siempre dos.
  • Usar la técnica clásica del risotto, añadir el caldo poco a poco, "estresando" al arroz, incorporando más caldo sólo cuando se haya absorbido el anterior.
  • Remover constantemente, se supone que así el arroz suelta almidón que da cremosidad al conjunto.
  • El tiempo: yo empiezo a contar 20 minutos desde el momento en que echo el arroz, es en ese momento, aunque aún no haya caldo, cuando el arroz empieza a absorber sabores y a cocinarse, con el poco líquido que aporte el sofrito. Si se empieza a contar desde que se incorpora el caldo, se puede pasar el arroz.
  • El fuego: los primeros 10 minutos desde que se incorpora el caldo, a fuego fuerte. Lo que quede hasta los 20, a fuego medio-bajo. El caldo se evapora mucho más que en una tradicional paella, por eso hace falta más medidas de caldo que las tradicionales 2 x 1 de arroz.
La receta, teniendo en cuenta todo lo expuesto, es sencilla. Se elabora un caldo, y se mantiene la cantidad suficiente al fuego, para que siempre esté caliente. Para darle color, pueden tostarse unas hebras de azafrán e incorporarlas al caldo.

En una sartén, se pone un chorro de aceite sin que llegue a cubrir el fondo, si se quiere se echan dos dientes de ajo levemente machacados, que retiraremos después, o se pica el ajo muy fino y se dora en el aceite. Se pica fina la cebolla, y se incorpora a la sartén, removemos a fuego fuerte, ponemos sal y dejamos pochar a fuego bajo-medio todo el tiempo del que dispongamos, sin problemas incluso si toma un punto tostado. Veremos que reduce su volumen considerablemente, por eso no hay que tener miedo a poner buena cantidad.

Limpiamos las setas, según los puristas con un pincel y nunca con agua, yo las lavo en el grifo e inmediatamente las pico algo menos finamente que la cebolla, y las incorporo a la sartén. Subo el fuego, remuevo unos minutos, añado un poco más de sal, y bajo el fuego para dejar pochar el conjunto otro buen rato. Normalmente empiezo a las 10 u 11 de la mañana, si vamos a comer a las dos o dos y media puedo tener el sofrito pochando casi dos horas en total.

Cuando veamos que aquello ha reducido suficiente, incorporamos dos cucharadas de tomate natural triturado, y dejamos que se fría el tomate, otros 10 minutos o más. Ya "sólo" queda incorporar el arroz, tras lo cual subimos el fuego, removemos bien con el sofrito durante 2 minutos, e incorporamos un par de cazos de caldo, removiendo bien mientras éste se va absorbiendo. A medida que el caldo desaparezca, incorporaremos cazo a cazo un poco más, a fuego alto durante 10 minutos, a fuego medio-bajo los minutos restantes, que en teoría serán 8 (2 + 10 + 8 = los 20 minutos de rigor), aunque lo mejor es probar a partir del minuto 16. Lo ideal es apartarlo del fuego cuando aún está un poco tieso, para que termine de hacerse reposando.

Al apartarlo del fuego, incorporar una cucharada sopera de mantequilla, y remover bien.

Yo lo suelo dejar así - la cremosidad se consigue por el almidón que ha soltado el arroz y con la mantequilla - porque al añadir queso se enmascara el sabor de las setas, pero si se quiere, se puede añadir el parmesano cuando falten un par de minutos para finalizar, removiendo bien. Como opción más suave, se puede añadir unas cucharadas de mascarpone al gusto, tapa menos el sabor y da más cremosidad.

Si se han reservado unas setas para adornar, marcarlas a la plancha con sal gorda y ponedlas encima del arroz en el emplatado. Y si se preparan unas tejas de parmesano (con unos montoncitos de parmesano sobre un silpat o sobre papel de hornear, al horno) se ponen a modo de peineta y damos altura al plato.

¡Salud y buen provecho!

viernes, 3 de julio de 2009

Tostas de anchoa con tomate 2009

Con esta receta participo en el II concurso de RECETASonline y TESCOMA de Cocina Creativa en Casa: http://www.tescoma.com/concurso.html

Más info: http://www.recetasonline.net/ii-concurso-de-recetas-recetasonline-y-tescoma-empieza-hoy/


Necesitaremos:
- Tostadas de buena calidad, según el gusto (a mi me gustan finas y de pan compacto).
- Anchoas de Santoña o de L'Escala, según preferencias.
- Aire de tomate.
- Falso caviar rojo.
- Velo de tomate

El velo, el aire y el falso caviar los prepararemos con "agua de tomate", que obtendremos como explico a continuación:

Para el agua de tomate:
- Tomates maduros
- Sal
- Un rallador
- Un colador
- Un cuenco

Ponemos el colador encima del cuenco, y rallamos en él varios tomates. Dejamos reposar varias horas de forma que se vaya filtrando el agua del tomate al cuenco. Rectificamos el líquido de sal, dejándolo tirando a salado.
Usaremos bastante, así que hay que "malgastar" bastantes tomates. Puede diluirse en agua para abaratar el coste, pero con la consiguiente pérdida de sabor.

Para el velo de tomate:
- Agua de tomate
- Agar agar o hojas de gelatina
- Un tupper ancho y bajo

Se prepara el líquido con el agar agar o la gelatina siguiendo las instrucciones del fabricante.
Se vierte sobre el tupper vigilando que sólo se cubra el fondo con una capa muy fina.
Se pone a enfriar en la nevera.

Para la espuma de tomate:
- Agua de tomate
- Lecitina de soja
- Un cuenco
- Una batidora de brazo
- Papel film, si queréis evitar salpicaduras

Se disuelve la lecitina de soja en el agua de tomate, en proporción de 1,2 gr. por cada 100 de líquido. Se bate la superficie con la turmix, metiendo aire a la mezcla, y se va recogiendo la espuma que se forma para montar el plato.

Para el falso caviar rojo:
- Agua de tomate
- Agar agar
- Aceite de girasol
- Una jeringuilla grande

Habremos puesto con antelación el aceite de girasol en un cuenco, tapado con film para que no coja olores, a enfriar en la nevera.
Ponemos a calentar en un bol el agua de tomate, cuando hierva añadimos el agar agar en la proporción que nos indique el fabricante, y dejamos templar.
Llenamos una jeringuilla con la mezcla, y dejamos caer gotas en el aceite de girasol frío.
Cuando las perlas van al fondo, podemos recogerlas con un colador y ya tenemos el falso caviar.
Realizar esta operación justo antes de servir, porque el proceso de gelificación continúa.


Montaje del plato:

Para cada comensal, se preparan tres tostadas, regadas con unas gotas de aceite de arbequina (si tenemos aceitera-spray, perfecta).
Sobre cada tostada ponemos dos anchoas.
Se recorta el agua de tomate gelatinizada del tamaño de la tostada, y se usa como velo sobre las anchoas.
Cubrimos cada tostada con aire de tomate.
Rematamos con un poco de falso caviar rojo.

Adornamos el plato con el aire y el caviar sobrante, si lo hubiese.

¡Salud y buen provecho!

domingo, 14 de junio de 2009

Suquet de rape a mi manera

Un plato riquísimo pero que entra mejor en un día frío de invierno, aunque no nos ha supuesto problema zampárnoslo con los casi 35 grados que tenemos en Madrid estos días...

- 1 kilo de rape (salieron cuatro rodajas hermosas, de las que sacamos ocho medallones).
- 500-700 cc. de fumet
- 2-3 dientes de ajo
- dos rebanadas de pan
- un puñado de almendras tostadas
- 3 tomates
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce
- 1 patata
- harina para enharinar el rape
- aceite para freir
- sal para... salar

Ponemos aceite en una cazuela, sofreímos los dientes de ajo, y cuando empiecen a ponerse dorados los apartamos a un mortero.

Freímos en el mismo aceite las rebanadas de pan, por ambos lados, y las echamos al mortero.

Enharinamos los medallones de rape, y freímos ligeramente en el aceite (terminarán de hacerse con el suquet).

Rallamos los tomates, y los reservamos.

Quitamos el exceso de aceite, si hubiera demasiado, y ponemos en la cazuela el pimentón, damos unas vueltas evitando que se queme e incorporamos el tomate rallado.

Dejamos sofreir hasta que el tomate haya reducido bastante, e incorporamos el fumet. Dejamos hervir mientras preparamos el majado que añadiremos al caldo.

En el mortero tenemos los dientes de ajo y el pan. Añadimos un puñado de almendras, una pizca de sal, y majamos con el mortero hasta que todo quede integrado y hecho migas.

Para eliminar las pepitas del tomate y dejar un caldo más fino, colaremos el contenido de la cazuela a un bol, y volveremos a echar en la cazuela, hasta que vuelva a hervir. En ese momento incorporamos el majado y removemos bien.

Es el momento de verificar el punto de sal, y añadir la que sea necesaria.

En este momento pelaremos la patata y la cortamos en rodajas más o menos gruesas, que incorporaremos al caldo. Dejaremos hervir el conjunto 20 minutos-media hora, pinchando de vez en cuando la patata.

Al final, rectificaremos de nuevo la sal, e incorporaremos el rape que habíamos reservado, dejando hervir el conjunto a fuego suave durante cinco minutos.

Servir con pan porque la salsa está de chuparse los dedos!

martes, 5 de mayo de 2009

Se reabre el mercado de San Miguel

Leo en varias fuentes que el mercado de San Miguel, próximo a la Plaza Mayor y cerrado durante los últimos años durante los que ha estado inmerso en una profunda remodelación, abre de nuevo sus puertas el próximo 13 de mayo.

Sin duda una buena noticia para todos aquellos que aún hacemos la compra en el mercado, en lugar de hacerlo en grandes superficies, y que valoramos que el carnicero o el pescatero nos conozcan personalmente, nos recomienden determinadas piezas, y nos dediquen unos minutos de charla con cada compra.

Parece ser que la orientación que se quiere dar al mercado es la de disponer de productos de calidad, incluso tipo "gourmet", más que en una estrategia de precios, combinando además los puestos con zonas de ocio y restauración.

Se marcan como referentes la Boquería de Barcelona y el Colón de Valencia... ojalá consiga convertirse en algo similar a estos dos pero en Madrid.

La idea me parece buena, esperemos que la iniciativa cuaje y que podamos disfrutar de este nuevo viejo mercado y de todos los servicios que ofrecerá.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Sopa de pescado, para el frío invierno...

Nada mejor que una buena sopa caliente cuando el frío hace presencia, y si aprovechamos los restos del rape (un pescado que nos encanta y que a veces compramos entero), mejor que mejor.
La receta es la que hace mi cuñada Ana, y tal cual la transcribo.

- Cabeza, espinas y restos de rape
- Una cebolla grande
- 8 cucharadas soperas de tomate
- 2 cucharadas de piparra
- Pescado para desmigar (un par de trozos feos de pescadilla, por ejemplo)
- Unos langostinos son suficientes, aunque admite todo lo que nos guste para acompañar: gambas, mejillones, calamar...
- Aceite y sal

Ponemos en una olla grande llena de agua la cabeza y raspas del rape, junto a las cabezas de los langostinos, y llevamos a ebullición, manteniéndo durante unos veinte minutos, mientras vamos haciendo otras cosas. Conviene desespumar de vez en cuando, así que ir echándole un ojo mientras hierve.

En una cazuela cocemos unos minutos la merluza o similar, que vamos a desmigar. Basta con que hierva cuatro o cinco minutos, dejamos enfriar, y desmigamos con los dedos para asegurarnos de quitar todas las espinas.

Picamos fina la cebolla, y la ponemos en una sartén a pochar con bastante aceite, que cubra bien la base. Salamos, no en exceso, que corregiremos luego. Cuando aquello tenga buena pinta, añadimos las gambas, langostinos troceados, y lo que hayamos elegido como tropezones. Removemos para que se hagan bien los añadidos, y cuando estén incorporamos ocho cucharadas de tomate y un par de cucharadas de piparra, removemos y dejamos que se fría el tomate. Cuando esté, incorporamos en pescado desmigado y reservamos.

Colamos el caldo de rape, y le añadimos el sofrito que teníamos reservado. Rectificamos de sal, dejamos que hierva unos minutos más, y a disfrutarlo...

Normalmente, del caldo de rape resultante congelamos la mitad antes de mezclarlo con el sofrito, así que usamos la mitad de los ingredientes: media cebolla, 4 cuch. de tomate y una de piparra, y con ocho langostinos troceados y un par de trozos de merluza sale bien de sabor y tropezones.

Si hubieseis optado por añadirle mejillones o chirlas, incorporadlos al principio para hacer el caldo y que se abran, y recuperadlos tras colar para añadirlos al resultado final.

Estupenda para las frías noches de otoño-invierno.

¡Salud y buen provecho!

sábado, 25 de octubre de 2008

Unos mantecados, con gaseosa "El Tigre"

Desde 1.915 existen estos refrescos, anteriores a las actuales bebidas carbónicas, las gaseosas de papel, que nos sirven en cocina para sustituir a la levadura en bizcochos y madalenas.

Tenéis la historia completa y varias recetas en la propia página web de "El Tigre".

Aprovechando mis nuevos moldes de silicona para madalenas, que ya tocaba probar, acabo de adaptar una receta para hacer unos mantecados, con un resultado estupendo:

- 3 huevos
- 125 gr. de mantequilla
- 125 gr. de azúcar
- 175 gr. de harina
- 1 sobre (doble) de gaseosa "El Tigre"

Ponemos el horno a precalentar a 150 º.

Se bate la mantequilla derretida con el azúcar, se incorporan los huevos uno a uno, batiendo antes de incorporar el siguiente, y finalmente la harina y el sobre de gaseosa.

Se llenan los moldes hasta dos tercios de su capacidad, y se llevan al horno durante 17 minutos, a 150º.

Se conservan estupendamente en una bolsa de las de pan de molde.

¡Salud y buen provecho!

sábado, 2 de agosto de 2008

Restaurante Tao, en Jorge Juan

Hoy hemos comido en nuestro oriental de referencia, el Tao de la calle Jorge Juan (en Madrid... que esto de Internet hace necesario especificar...).

Hacía ya un tiempo que no íbamos, y hemos salido tan satisfechos que he pensado en recomendároslo aquí. Relación calidad precio excelente, carta variada dentro de las especialidades orientales, buen servicio y muy acogedor, con la cocina a la vista.

Hemos pedido lo siguiente:

  • Unas Gyoza fritas, que nos gustan más que las hervidas o al vapor.
  • Un Maki Roll mixto, sencillo, de atún y salmón.
  • Un bim bim bap: bol de arroz con carne, brotes de soja, un huevo frito... muy jugoso, nosotros lo pedimos siempre desde que lo descubrimos, y se lo recomiendo a cualquiera, es sorprendente. Aderezado con un toque de salsa de soja, insuperable.
  • Un tepanyaki de pato, en abundante cantidad y con cebollitas moradas troceadas. Fantástico plato para compartir.
  • Dos botellas de agua y dos cafés.
Todo, por 59 euros y pico... que en los tiempos que corren, y al precio que están muchos restaurantes, me parece más que justo... y aún podría haber salido más ajustado, pues nos sobraron o las gyozas o el maki roll (salimos muy llenos...).

Lo dicho, si os apetece un restaurante oriental, acercaros a Jorge Juan, 50, y probad el Tao. Se que la cadena tiene otros Tao, pero éste es, de los que he estado, el mejor con diferencia.

¡Salud y buen provecho!

domingo, 20 de julio de 2008

Al rico helado de... ¡fresa!

Siempre he querido probar a hacer helado en casa, pero como no tengo heladera y me da muuucha pereza tener que andar abriendo el congelador, remover la mezcla que hará el helado, y vuelta a congelar, nunca me había animado hasta ahora.

Acabo de ver, cosas de la vida, a Eva Arguiñano en su programa original, aquel en el que hacía postres, preparar un helado de fresas con una pinta estupenda y que no requiere ni de heladera, ni de trabajo adicional una vez metido en el congelador... Así que he tomado nota, y ya lo probaré, que los rigores del verano son menos con algo fresquito que echarse a la panza:

- 1 kg. de fresas
- 250 ml. nata
- 4 huevos
- 3 cuch. soperas de azúcar
- 1/2 limón

Se lavan las fresas, se les quita el pedúnculo y se colocan en una bandeja de horno, cubriendolas con el azúcar y el zumo de medio limón, y algo de ralladura de la piel del limón. Va al horno tapado con papel albal, para que no se quemen, durante 10 minutos.

Montamos la nata y a la nevera hasta que vayamos a usar.

Se separan las claras de las yemas, se montan las claras a punto de nieve y se reservan.

Batimos en un bol grande las 4 yemas, recuperamos las fresas (frías, que las mezclaremos con las yemas y no queremos que nos cuajen) y las hacemos puré (con un pasapurés si tenéis; con la batidora sin más, en caso contrario). Incorporamos la pasta de fresas a las yemas, mezclamos bien, incoporamos la nata montada, removemos, y añadimos las claras a punto de nieve, con movimientos envolventes, que quede todo homogéneo.

Forramos un molde con papel vegetal, llenamos con la mezcla, y al congelador. La incorporación de aire en la nata y las claras montadas evitará la formación de cristales, por lo que no hará falta remover, ni usar heladera, ni ná de ná...

¡Salud y buen provecho!

domingo, 29 de junio de 2008

El "pan milagro" de Su...

Aunque hace tiempo que hago pan en casa, lo cierto es que desde que descubrí esta receta en el blog "Webos Fritos" de Su lo hago más a menudo, por lo fácil y sencillo que es. También ha colaborado el que haya descubierto que en el Hipercor venden cubos de levadura fresca de panadero, y compré unos cuantos que guardo en el congelador hasta un par de horas antes de usarlos.

Lo de hacer pan hay que probarlo para comprender lo gratificante que es. Comer algo que has elaborado con tus propias manos, sin casi nada más que agua y harina, es una experiencia mágica, casi atávica, pues el proceso nos remite a una tradición milenaria como es el amasado y la confección del pan.

- 310 gr. harina de fuerza.
- 175 gr. de agua.
- 20 gr. de aceite.
- 15 gr. de levadura fresca.
- Pizca de sal, Su propone una cucharada pequeña, pero para mi gusto queda soso, y es mejor ponerle dos.
- Una fuente de horno con tapa, yo uso un bol de Pyrex que tiene una tapa de cristal.

La receta es sencilla. Con la harina en un bol grande, que nos deje manejarnos, se desmiga la levadura en la harina, se incorpora el agua y el aceite (la sal todavía no, es importante) y se mezcla primero con una cuchara de palo, y cuando amalgame un poco, con las manos.

Cuando tengamos una masa manejable, amasamos durante cinco minutos (puede ser más cómodo sacar la masa del bol y amasar en una superficie plana, al gusto de cada uno...), incorporamos la sal (antes no, ya que anula la actividad de la levadura) y amasamos durante cinco minutos más.

Notaremos que la textura de la masa cambia, se hace más elástica, se maneja mejor. Se hace una bola con la masa, se unta de aceite y se pone en la fuente que también habremos aceitado, tapa incluida. Hacemos unos cortes en forma de tablero de tres en raya sobre la masa, con un cuchillo bien afilado o un cuter, y espolvoreamos con un poco de harina. Se pone la tapa, y se lleva al horno en frío, sin precalentar, 220º durante 35-40 minutos (en mi horno me vale con 35, Su da la receta con 40... experimentad...). En el horno yo meto un vaso de duralex (aguanta la temperatura sin problemas) lleno de agua, para asegurar que haya humedad. Podéis usar otra bandeja del horno y ponerle un poco de agua, o con un rociador humedecer el horno al principio y a mitad de cocción. Es importante la humedad, para que el pan desarrolle una corteza dura, crujiente y del grosor adecuado.

Al sacar el pan, dejarlo reposar fuera de la fuente, sobre una rejilla, para que no se condense humedad por el calor en su base.

Y a comer... que está buenísimo. Las variantes, muchas, pasan por incluir algún fruto seco o unas pipas peladas a la masa, utilizar leche en lugar de agua (todo o parte), utilizar mantequilla en lugar de aceite, o utilizar harina integral, de espelta, ... Ojo con el agua, que cada harina requerirá una cantidad diferente.

Me consta que este pan es un éxito en internet, porque en muchos de los blogs que leo ya he visto la misma receta, así que me sumo a esos blogs que tienen el placer de albergar el "pan milagro" de Webos Fritos... ¡Gracias Su!

¡Salud y buen provecho!

sábado, 14 de junio de 2008

Cremoso de chocolate con letras dulces

Qué nombre tan bonito para un postre, ¿verdad?...

Muy sencillo, demasiado sencillo de hacer (peligroso, por tanto, si nos da por repetirlo cada semana...), es una receta sacada del librito de recetas de "Cocina con Firma" de El País, concretamente del dedicado a Pedro Morán, del restaurante Casa Gerardo.

Como os comentaba en una entrada reciente del blog, este postre fue parte de un fin de semana donde retomé la cocina, y hasta hoy, casi no he vuelto a hacer nada. Me quedó pendiente contaros esta receta, así que aquí va.

El cremoso de chocolate:
- 250 gr. de cobertura de chocolate (con o sin leche, al gusto; la original es con leche).
- 25 cl. de nata.
- 20 gr. de mantequilla.

Las letras dulces:
- 100 gr. de mantequilla.
- 150 gr. de harina.
- 2 gr. de sal.
- 50 gr. de azúcar.

Ponemos la nata en un cazo, y la llevamos a ebullición. En un bol, ponemos la cobertura de chocolate a temperatura ambiente, y vertemos sobre ella la nata hirviendo removiendo con varillas, el que tenga, y con paciencia, el que no. Cuando el tema esté mezclado, incorporamos la mantequilla en pomada, mezclamos bien, y a reposar a la nevera.

Para las letras... Hacemos una masa con la mantequilla, la harina, la sal y el azúcar, poniendo en un bol los ingredientes (la mantequilla en pomada) y amasando con las manos. Esta pasta es la de galletas de mantequilla, y lo único que vamos a hacer es darle forma de letras. Si tenemos manga pastelera, será más sencillo, y sino, o probamos con una bolsa de congelar cortándole una esquina, o como la pasta es manejable haciendo a mano pequeños cilindros podemos formar letras más o menos decentes. Se ponen en la bandeja del horno sobre papel de hornear o sobre un silpat, y a 150º hasta que pillen un bonito tono dorado.

Y ya está... a la hora de servir, en un plato donde opcionalmente podemos poner como base una crema inglesa, un coulís de fresa o lo que nos apetezca (la receta de Pedro Morán incorporaba una pasta de pistacho - 250 gr. triturados en batidora hasta obtener una pasta sin grumos), colocamos una "quenelle" del cremoso (con dos cucharas, le dais forma de balón de rugby... o si tenéis sacabolas de helado, poned una esfera... pero con lo de la "quenelle" os quedáis con los invitados...), y en crujiente equilibrio coronáis con una de las letras dulces.

Creo que la mayor complejidad de la receta es no tener báscula para pesar los ingredientes... la cobertura viene en tabletas, y se puede calcular, y la nata en pequeños briks donde indican los cl., así que también... para el resto, por si acaso, os dejo esta página que he encontrado por ahí (hay muchas), pero a mi se me abrió un mundo cuando hace tiempo me compré el peso de cocina...

¡Salud y buen provecho!

martes, 27 de mayo de 2008

Un gazpacho de sandía, marchando...

Como os comentaba ayer, el sábado probamos la receta de gazpacho de sandía que proponía Dani García, del restaurante Calima (Marbella).

La receta no puede ser más sencilla:

- 5 tomates en rama maduros
- 1/2 pimiento verde
- 1/4 de cebolla
- 1/2 diente de ajo
- 1 sandía roja
- 4 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de vinagre de Jerez
- Sal

Se limpian los tomates, se cortan en cuartos y se trituran con el pimiento, la cebolla y el ajo, sin añadir nada de agua.

Se va incorporando la sandía (seguimos triturando/batiendo), y se termina con el aceite y el vinagre, poniendo al punto de sal.

Se pasa por un colador fino, y a enfriar.

La receta se redondea acompañando el gazpacho de sandía con unas gotas de aceite de menta, obtenido de triturar unas hojas de menta con el aceite, y colando.

El resultado, sin el aceite pero con bolitas de sandía obtenidas con un sacabolas, y poniendo sólo media sandía (la que usamos era inmensa), fue muy bueno, con un contraste muy sutil entre el sabor tradicional del gazpacho y el dulce de la fruta.

En el fascículo donde viene la receta, se incluyen otras variantes de gazpacho que tienen la misma base de tomate, pimiento, cebolla y ajo, variando el acompañamiento: cerezas, remolacha... Supongo que, visto el resultado de ésta, las probaremos, tarde o temprano...

¡Salud y buen provecho!

lunes, 26 de mayo de 2008

El pasado fin de semana...

... tuve, por fin, algo de tiempo para cocinar.

Me estoy coleccionando los libritos que salen martes y miércoles con El País, y aunque algunos son infumables, otros te aportan buenas ideas.

El sábado nos hicimos un gazpacho de sandía según Dani García (Calima), con un rape a la plancha de segundo, acompañado de una salsa de setas.

El domingo, una fideuá de primero, hecha con el fumet de las espinas y cabeza del rape, y unos rollitos de lenguado y langostino, sobre salsa de sus cabezas. El postre, un cremoso de chocolate con letras dulces, según Pedro Morán (Casa Gerardo).

También probé a hacer un "velo" como los que hace el Quique Dacosta en El Poblet... El básico con el agua de vegetación del tomate, pero a mi manera (con burbujas de aceite y un toque de sal).

A ver si os cuento, los próximos días, el resultado de las dos recetas de los coleccionables, el gazpacho y el postre. Que salieron muy bien, la verdad.

¡Salud y buen provecho!

martes, 20 de mayo de 2008

El fondo y la forma de Santi Santamaría

Santi Santamaría acaba de publicar un nuevo libro, "La cocina al desnudo", que ha sido premiado recientemente con el galardón "Premio de Hoy". En su discurso de aceptación del premio, se ha despachado a gusto con su opinión sobre cocina y cocineros españoles y la moda de innovar en los fogones.

Recordemos una de sus frases más divertidas, que resumen su forma de entender la cocina: "Cambio chef por tomates frescos".

Santamaría, defensor de la cocina mediterránea y tradicional, reniega de la cocina moderna cuya punta de lanza es Adriá, y la acusa de poblar los platos con gelificantes y emulsionantes de laboratorio en detrimento del producto. Llega al extremo de denunciar el peligro que supone para la salud el uso de estas sustancias químicas en altas dosis, y tilda a estos cocineros de pretenciosos que “dan de comer a sus clientes platos que ni ellos mismos comerían”.

Recordemos que ya en un pasado Madrid Fusión se granjeó algunas enemistades entre sus compañeros y muchas simpatías del público al defender el producto como base de la cocina que va del fogón al plato, de éste a la boca, y de ahí a la defecación: sus palabras exactas creo que fueron ’sin una buena defecación no hay una gran cocina’.

En esta ocasión, sin embargo, las insinuaciones sobre la posible toxicidad de las sustancias y la química empleados en la "nueva cocina" han provocado una respuesta firme y en bloque por parte de la sección española de la asociación Euro-Toques, en la que están Pedro Subijana y Juan Mari Arzak (tres estrellas Michelín), Andoni Luis Aduriz (dos estrellas) y Karlos Arguiñano (una estrella), entre otros.

Este es el comunicado emitido por la asociación, respecto a las palabras de Santamaría:

"Después de consultar con la mayoría de los miembros de la Asociación de Cocineros Euro-Toques España, la junta directiva quiere expresar su indignación por las manifestaciones vertidas por Santi Santamaría en la entrega del galardón Premio de Hoy a su libro “La Cocina al Desnudo”.

Consideramos, en primer lugar, que echar por tierra el prestigio ganado por nuestra profesión mediante el esfuerzo de todos a través de muchos años de hacer las cosas honestamente es, cuanto menos, un atentado al espíritu de solidaridad y al respeto hacia sus propios colegas.

Si además se hace sembrando la desconfianza por la utilización de productos de dudosa salubridad se está creando una alarma social de consecuencias incalculables. Además de ser un falso testimonio es una acusación gravísima, ya que los nuevos gelificantes, espesantes y otros ingredientes tienen todas la garantías legales y saludables, puesto que son productos que se utilizan en nuestra alimentación diaria desde hace muchos años. Las declaraciones de nuestro colega ponen en la picota todos los logros conseguidos en estos últimos años. No solo perjudica al colectivo de cocineros sino que deteriora el prestigio que el país ha conseguido en su conjunto a nivel mundial gracias, entre otras cosas, a la cocina y a los cocineros.

También manifestamos nuestra indignación ante un acto de agresión a todo un conjunto de colegas profesionales con el solo objetivo de la notoriedad personal. El bien de uno a costa del descrédito de todos los demás. ¿Tanto puede doler el éxito de los cocineros y de la cocina de este país a uno de ellos para decidirse a actuar así?

Enfrentar la cocina tradicional a la moderna, sea tecnoemocional, sea del estilo que sea, es ya por principio, y una vez más, tener ganas de protagonismo. La cocina es buena o mala dependiendo de quién y cómo la practique. Nadie tiene patente de corso para negar la mayor porque “no esté de acuerdo con su concepto ni con sus principios”. Practique él la que le guste y respete a los demás la que hacen, pero no aprovechando las palestras personales para montar un espectáculo mediático acusando a otros de montar este tipo de ‘show’.

No puede ser objeto de crítica que los cocineros añadan a sus conocimientos un plus de cultura, de principios científicos, de técnicas. Y que además los compartan con generosidad con los demás, como se está haciendo en los últimos años. Negarse a la evolución y frenar y echar a perder los logros que la cocina y los cocineros españoles han conseguido con un reconocimiento mundial y un éxito indiscutible --porque sean otros nombres los que figuren en los titulares-- es el colmo del egocentrismo. Y no estamos dispuestos a admitir esta injusticia.

Y, sobre todo, queremos dejar constancia que no hay ninguna guerra en la alta cocina española sino la opinión sin respeto ni educación de un cocinero sobre muchos colegas de su profesión."

Sinceramente, me cae bien Santamaría. Coincido con él en muchos puntos de vista, pero esta vez sus palabras han sido poco afortunadas.

Cuesta entender qué necesidad tiene todo un 3 estrellas Michelín de reafirmarse atacando a otros estilos y filosofias de entender la cocina. A un señor como Santi Santamaría le debe bastar con hablar mediante su cocina y sus platos, en su restaurante, y que seamos los clientes los que demos o quitemos razones.

Lo que más pena da, es que por el momento parece que ambas filosofías de cocina pueden coexistir, hay un público para ambas, y no hay necesidad de enfrentarlas.

Esperemos que Santamaría reflexione, recapacite y rectifique, que los cismas nunca son buenos.

¡Salud y buen provecho!

jueves, 17 de abril de 2008

La sencillez de un buen producto

"Lo lamentable es que mis contemporáneos parecen ir perdiendo poco a poco el sentido del transcurrir de las estaciones, el sentido del rito, del ceremonial que cada una de ellas entraña con sus peculiaridades propias"

Paul Bocuse

Tengo poco tiempo últimamente para dedicar a la cocina, y por ende, al blog. Hoy quiero dejaros unas impresiones, más que una receta, surgidas tras leer el texto de Bocuse.

Muchas veces olvidamos lo sencilla que puede ser la cocina, si la basamos en el producto y el producto es de calidad.

Los cocineros amateur podemos llegar a perdernos en un mar de técnicas novedosas y combinaciones de contraste que mezclan en ocasiones demasiados ingredientes para obtener un resultado final diferente a lo habitual, intentando emular a los cocineros que admiramos. Las palabras de Bocuse nos recuerdan que hay unas bases que son importantes y que hay que conocer, y respetar.

Hoy hemos cenado unos lenguados a la plancha, sin más condimento que un pelín de aceite en la sartén y la sal justa para resaltar su sabor. Como guarnición, un tomate pelado y cortado a dados, salteado en la misma sartén una vez retirados los pescados, lo justo para eliminar el agua de vegetación.

Un elogio a la sencillez, basado en un buen producto, de temporada en los meses de marzo y abril.

Como siempre, salud, y buen provecho.

lunes, 31 de marzo de 2008

Bonito encebollado

Una sencilla receta que nos encanta preparar en casa... El único secreto, un buen producto, fresco y de calidad.

- Una rodaja de bonito del norte para cada dos personas, cortada gruesa.
- Cebolla en cantidad, si es de Fuentes, mejor (1 cebolla grande o dos pequeñas para dos personas).
- Vinagre, como medio vaso.
- Agua, 1 vaso.
- Vino blanco.
- Sal y pimienta.

Primero, troceamos la rodaja de bonito, quitando la piel, la espina central y las partes que no nos gusten. Si lo preferís, pedirle al pescatero que os lo sirva ya troceado. Salpimentamos los trozos de bonito.

En una cazuela, ponemos a calentar aceite de oliva, y cuando esté caliente doramos los trozos de bonito por todas sus caras, sin hacerlos demasiado. Hay quien los enharina antes de pasarlos por el fuego, aquí al gusto de cada uno; yo prefiero no hacerlo.

Retiramos los trozos a un bol o un plato hondo, y reservamos.

Troceamos toscamente la cebolla, en tacos gordos, no es necesario picarla. En el aceite donde hemos salteado el bonito, sofreímos la cebolla, a fuego vivo al principio y muy suave después, dejándola pochar durante un rato, aunque no es necesario que quede pochada del todo. Salamos ligeramente.

Cuando aquello tenga buena pinta, subimos el fuego, y cuando esté bien caliente, regamos con un chorro de vino blanco, removiendo hasta que evapore el alcohol. A continuación incorporamos el bonito, rehogamos ligeramente, e incorporamos el vinagre; el clásico de toda la vida le va bien, pero si preferís un sabor más fuerte, probad con vinagre de jerez. Sin embargo, no aconsejo el de Módena, porque aparte de ser un desperdicio de dinero, el sabor final es muy diferente, demasiado agresivo. Probadlo de todas formas, quién sabe...

Siento no poder daros la cantidad, pero yo lo echo a ojo... Una buena cantidad, eso sí, imagino que como medio vaso. Rehogamos con cuidado, dejamos un minuto, y añadimos un vaso de agua.

Dejamos que el conjunto haga chup-chup a fuego medio-bajo, hasta que reduzca la salsa y quede a nuestro gusto, y el bonito termine de hacerse.

Como variantes interesantes, propongo la incorporación de salsa de soja en el proceso, en lugar del vino blanco sobre la cebolla. Otra buena opción es marinar el bonito ya troceado, con vinagre, un chorro de limón, un toque de salsa de soja o de vino blanco; tras sofreírlo, en el paso correspondiente de la receta, al reservarlo lo haríamos de nuevo en la marinada. El caldo de la marinada lo incorporaríamos a la cazuela, sustituyendo al agua y a parte del vinagre.

Como veis, variantes hay muchas, y (casi) todas dan un buen resultado final. Como siempre, probad hasta que encontréis vuestra favorita...

¡Salud y buen provecho!

jueves, 20 de marzo de 2008

Rosquillas, de las de toda la vida

Receta "de pueblo", muchas gracias a Pilar por dármela... las probamos el otro día y salen riquísimas, y muy fáciles de hacer.

- 1 huevo
- 4 cucharadas soperas de azúcar
- 4 cucharadas soperas de leche
- 2 cucharadas soperas de aceite
- 1 sobre de gaseosa "el Tigre"
- Harina, la que admita

Batimos el huevo con el azúcar, incorporamos la leche y el aceite, y mezclamos bien.
A la mezcla resultante le incorporamos un poco de harina mezclada con la gaseosa, amasando con una cuchara de palo. A partir de aquí, sólo hay que ir incorporando harina poco a poco y removiendo hasta que la masa resultante sea manejable con las manos, y no se pegue excesivamente... Exactamente lo que significa esa frase que me hace tanta gracia, respecto a la harina de una receta... "la que admita".

Calentamos aceite en una sartén, formamos roscas con porciones pequeñas de la masa (primero un churro y luego lo cerramos), y vamos echando al aceite caliente, dejando que se doren bien, dándoles la vuelta para que se hagan por ambos lados. Si el aceite se calienta excesivamente, se nos dorarán muy pronto y por dentro quedarán crudas, tenedlo en cuenta sobre todo para las últimas.

Las vamos sacando a una fuente con papel de cocina, para que absorba el exceso de aceite, y nada más sacarlas rociamos generosamente con azúcar.

¡Salud y buen provecho!

jueves, 13 de marzo de 2008

Unas cuantas salsas italianas

Hoy vamos a darle un repaso a una cocina que me encanta, la italiana. He recuperado de mi archivo un inventario de salsas que el fantástico forero Bocousse desveló en su curso de cocina creativa en Mundorecetas.com.

Empezaremos con un clásico, la salsa de tomate napolitana, que nos servirá de base para unas cuantas más.

Salsa Napolitana:

Según parece, ningún italiano que se precie usa tomates naturales para esta salsa, sino que usa tomate en lata, concretamente tomate entero en su jugo, no vale el triturado.

La cantidad es para una lata de tomate de 5 kg, usando dos cebollas, dos zanahorias, un tallo de apio blanco y dos buenos manojos de albahaca. Si se usa menos tomate, ya sabéis, reducís las proporciones y listo.

Ponemos una olla al fuego con oliva virgen, con las cebollas y las zanahorias cortadas gorditas, añadimos el apio cortado grueso y la albahaca rota con las manos, sólo las hojas, nada de tallos.

Cuando la zanahoria este rubita, añadimos el tomate, subimos el fuego , removemos y cuando rompa a hervir, bajamos el fuego y vamos cociendo a fuego lento , removiendo cada rato , con la olla tapada dejando una pequeña abertura para que evapore y reduzca.

Cuando la salsa tenga un buen color, y veamos el aceite flotando arriba, ya la tenemos. Añadimos sal , azucar y pimienta negra molida, y la pasamos por el pasapurés con paciencia... Nunca se debe triturar "a máquina".

La salsa se conserva bien en el frigo durante cinco días, y se puede envasar al vacío e incluso congelar. La salsa ya es estupenda de por sí, pero es que además es la base de muchas otras salsas que la complementan con diversos ingredientes.

Salsa Casarecca:
Es una salsa que va bien con Spaguettis y Tagliatelle.
Ponemos unos ajetes troceados en aceite de oliva virgen, a fuego fuerte. Añadimos un poco de tomate concassé (pelado, troceado en cuadraditos y salteado con ajo, azúcar, sal, pimienta y orégano), y dejar sudar. Al rato, incorporar la salsa de tomate, y unos dados de mantequilla. Si al probar vemos que tiene demasiada grasa (nos hemos pasado con la mantequilla) o que está muy seca (el tomate ha reducido demasiado), necesitamos aligerarla, y para ello usaremos un poco de "broddo", o caldo italiano, que prepararemos con Pollo, Cebolla, Zanahorias, Puerros, Apio y Corteza de parmesano: Ponemos todo entero y reducimos, y lo usamos para aligerar la salsa al gusto. Recordad no poner sal al caldo, lo queremos neutro.

Salsa Calapresse:
Ideal para Spaguettis , linguinis y fedelinnis.
De nuevo en la sartén, aceite de oliva virgen, con ajo muy picado y peperonccino (guindilla roja fresca) picadito, añadimos bastante laurel, y la salsa base de napolitana, dejando reducir dos minutillos.

Salsa Escollio:
Ajetes cortados en transversal, en una sartén con tomate cassé (
tomate maduro pelado y picado a taquitos pequeños), añadimos almejas, gambas peladas, sepia, albahaca rota con las manos, un pequeño toque de vino blanco y la base napolitana.
Ideal para Linguinni y Tagliatelles.

Salsa Vongola:

Estupenda con Tagliatelles , Spaguettis , Linguini .

Se prepara un sofrito de ajos, almejas y perejil, y se termina con la salsa Napolitana.

Salsa Burro e Salvia (mantequilla y salvia):
Le va muy bien a
spaguettis, tagialtelles , papardalle , fedelinni.
Ponemos mantequilla a derretir, añadimos unas hojas de salvia y cuando empiece a hervir, añadimos Broddo (explicado arriba) hasta que ligue.

Salsa Tartuffo:
Encaja con los
spaguetinnis.
Consiste en mantequilla de trufas ligadas con broddo, terminando con trufa rallada.

Salsa Boloñesa:
Un clásico para los spaghetti, y para pastas rellenas como los canelones o la lasaña.
Ponemos carne mixta a fuego fuerte en oliva virgen, y cuando la carne se halla desmigado por completo, añadimos la salsa napolitana y removemos hasta que quede espesa.

Como veis, la variedad es impresionante, y las que nos dejamos en el tintero.
Espero que os gusten si las probáis... ¡Salud y buen provecho!

martes, 26 de febrero de 2008

Hoy va de montaditos...

Hoy me han pedido ayuda para "diseñar" un menú informal de cara a una reunión de amigos, evitando en la medida de lo posible el uso de la sartén o el horno... es decir, algo sencillo y que no de mucho trabajo a última hora, y se pueda tener preparado con antelación. Así a bote pronto, la mejor opción nos ha parecido un menú variado a base de pinchos fríos, con mucha variedad, alguna ensalada de acompañamiento, y algo más contundente que sea fácil de racionar y compartir.

Pensando un poco, se nos han ido ocurriendo cosillas, unas más clásicas, otras más originales, y me ha parecido buena idea ir recopilándolas aquí.

Así que vamos allá...

Bolitas de queso almendradas
Lo primero que me ha venido a la cabeza, por lo resultonas, son esas bolitas de queso rebozadas con almendra picada, o con otra variedad de fruto seco (pistachos, cacahuetes...) pasado por la turmix. En principio, parece sencillo: una tarrina de Philadelphia, un par de horas al congelador para que sea manejable, y con un sacabolas de los que se usan con la fruta se van formando bolitas de queso que echaremos a un plato o un bol con el fruto seco picado, removiendo para que se pegue y compactando si hace falta. Una vez rebozado se le puede dar forma con las manos, como hacemos con las croquetas, si no nos hubiesen quedado muy redondas.

Chupitos de...
Muy resultonas, las cremas presentadas en vasos de chupito. Desde un gazpacho o un salmorejo, a una crema de verduras con virutas de parmesano... Lo que se me ha ocurrido es una crema de quesos variados (fundimos queso al gusto, le ponemos nata, salpimentamos y vertemos en los vasos). Rematamos con un langostino cocido en cada vaso.

Pincho caprese
Sencilla versión de la ensalada del mismo nombre. Lavamos bien unos tomates, los secamos, y los partimos en cuartos, y cada cuarto por la mitad. Pueden utilizarse tomatitos cherry, en su lugar. Compramos unas bolitas de mozzarella fresca, de las pequeñas, que vienen en tarrinas con su líquido. Con un palillo, ensartamos una bolita de mozzarella, una hoja de albahaca, y un trozo de tomate. Cuando tengamos todos los pinchos en una fuente, o en un plato, espolvorearemos con sal (y si se quiere, pimienta) y regaremos con un chorrito de aceite.

Rollitos de salchicha con queso
Sencillo, unas salchichas de cocktail rodeadas por una tira de tranchete y atravesadas con palillos. Unos minutos antes de sacar los platos, los pasamos por el microondas lo justo para templar el conjunto y que el queso se reblandezca.

Banderillas...
Todo un clásico, que no falten... Compramos unos botes de anchoas (si se cuenta con presupuesto ilimitado, de las buenas, de l'escala o de Santoña... y sino, unas normalitas), unas aceitunas sin hueso, y algún encurtido (pepinillo, cebolleta...). Se ensarta todo en un palillo, y listo. La versión económica la haríamos con las aceitunas rellenas de anchoa, en lugar de con anchoas.

Tostas de anchoa
Si no hemos querido malgastar unas buenas anchoas haciendo las banderillas, estarán de vicio con una rodaja de tomate pelado sobre una tosta de pan, de estas redonditas y planas.

Rollitos de espárrago y salmón
Otra combinación sencilla... Abrimos un bote de espárragos de calidad, cortamos a tamaño de bocado, rodeamos con una loncha de salmón cortada al tamaño adecuado, y sujetamos atravesando con un palillo.

Espárragos con huevo duro y pepinillo picados, alcaparras y paté de oliva negra
Bueno, el nombre lo dice todo... Cocemos unos huevos, se pican con un tenedor, picamos con cuidado unos pepinillos, compramos unas alcaparras (opcionales) y un paté de aceituna, y montamos el plato con los espárragos, untados ligeramente con con el paté, espolvoreando con el picadillo por encima. Regamos con un poco de aceite de oliva virgen extra (no hace falta salar, que el pepinillo y el paté de oliva ya le dan sabor) y a comer.

Montaditos de "cangrejo"
Bueno, de surimi, el sucedaneo ese que llamamos "palitos de cangrejo"... Picamos los palitos, los mezclamos con huevo duro picado, y ligamos con mayonesa. Montamos en unas tostaditas, y listo.

Huevos rellenos
Un poco más elaborados, pero no mucho... se cuecen unos huevos, se pelan, se cortan por la mitad, se sacan las yemas cocidas y se desmigan, las mezclamos con una/s lata/s de atún (cantidad según número de yemas...), y un poco de mayonesa, y rellenamos los huecos dejados por la yema en las mitades de huevo. Se pinchan con un palillo, se ponen en una fuente y se napan con tomate frito. Podemos reservar una yema cocida para desmenuzar y espolvorear encima del tomate.

Como plato "fuerte", ¿una ensalada de pasta?
Cocemos pasta al gusto (espirales, macarrones, lacitos...), dejamos enfriar y mezclamos con unas latas de atún, maíz, tomate pelado y cortado en dados, y lo que se nos ocurra. Se aliña y ya está lista para zampar.

O algo fácil de compartir en raciones...
Si no queremos cocinar, compramos tortillas de patatas de las precocinadas, las cortamos por la mitad, rellenamos con salmón, lechuga rallada y mayonesa, y tapamos. Untamos la parte superior con más mayonesa, y cortamos en raciones. Podemos hacer varias con varios rellenos, desde el clásico de jamón y queso, hasta unos pimientos del piquillo cortados a tiras, con anchoas y lo que se nos ocurra... A ver quién se da cuenta de que la tortilla es comprada...

Otra alternativa es la clásica empanada. En muchos comercios se venden empanadas más que dignas, es cuestión de informarse y comprar suficientes para el número de invitados previsto, cortar en porciones y servir. Os recomiendo las que preparan en Gómez, en la Avenida de los Toreros en Madrid, de atún.

Pastel de atún al microondas
Esta requiere de más trabajo, pero es muy sencilla (batir los ingredientes, al micro, y enfriar) y se puede preparar con un par de días de antelación...

Se bate en batidora 3 huevos, 3 latas de atún, 3 cucharadas grandes de tomate frito, y una rebanada de pan bimbo sin corteza untada en leche y escurrida. Se pone la mezcla en una fuente para microondas, y lo tenemos 12-14 minutos a máxima potencia. Tiene que quedar cuajado pero jugoso. Se puede untar de mayonesa, o de una mezcla de mayonesa con ketchup, y cortarlo en raciones. Le va bien la lechuga rallada por encima.

De postre... unos pinchos de fruta

Como alternativa a la macedonia, pelamos y troceamos fruta variada (pera, manzana, piña, kiwi, plátano...), y ensartamos en palillos de pincho moruno alternando las frutas peladas con trozos de fresas o fresones. Ponemos en una fuente, y regamos con una mezcla de zumo de limón (con azúcar, si se quiere un extra de dulzor) para evitar que se oxide. Estos pinchos no deben prepararse con demasiada antelación, que la fruta pelada sufre...


Y por hoy, creo que suficiente... pero si se me ocurren más cosas las iré poniendo por aquí.
¡Salud y buen provecho!

lunes, 18 de febrero de 2008

Confit de pato al horno con patatas asadas y cebollitas caramelizadas

El pasado viernes hicimos cena en casa, y paseando por el centro comercial pensando en qué preparar, nos encontramos con unos confit de pato de los que vienen envasados al vacío con su grasa, y nos decidimos por probarlos.

- 1 confit de pato por persona
- 3-4 patatitas pequeñas por persona
- 3-4 cebollas francesas por persona

La elección de las patatas pequeñas y las cebollas francesas es exclusivamente por el tamaño, son más fáciles de preparar y acompañan mejor al plato. Pero por supuesto podéis variar la guarnición al gusto.

Lavamos las patatas y las secamos bien, sin pelar, si acaso quitando con una puntilla las partes "feas". Abrimos los confit, y separamos la grasa que los acompaña en un bol.

Untamos cada patata con la grasa del confit (reservad bastante para los propios confit... no la gastéis toda), salamos y envolvemos individualmente en papel albal; metemos los paquetitos de albal al horno (precalentado previamente...) a 170-180º durante 40 minutos (como depende del horno y del tamaño de las patatas, a la media hora sacar un paquetito a ver cómo anda... no sea que se os quemen mucho).

Para las cebollitas: las escaldamos un minuto en agua hirviendo, enfriamos, quitamos una o dos capas y cortamos la base (vamos, que las dejamos limpitas). Preparamos un almíbar con parte de la grasa del pato y dos cucharadas de miel. Si veis que hace falta porque no os queda mucha grasa (recordad que untaremos también los confit) añadid mantequilla. Cuando el almíbar esté preparado, rehogad las cebolletas en el mismo para que se bañen bien, sacadlas a un papel albal grandecito, verted el almíbar restante en el albal y cerrad haciendo otro paquete, y al horno con él, junto a las patatas. En media hora deberían estar confitadas, de nuevo probad transcurrido ese plazo por si necesitan más tiempo.

Mientras, con la grasa que nos haya quedado, untamos bien los confit por toda su superficie, y salpimentamos al gusto. Los confit se nos harán en 15 minutos a 195º, y tenemos la opción de cubrir la superficie de azúcar para que se caramelicen; yo no lo hice, y quedaron espectaculares, pero habrá que probar en otra ocasión. Así que preparamos una fuente para horno con los confit, sacamos del horno las patatas y las cebollitas y las incorporamos a la fuente (se puede incorporar el jugo que habrán soltado las cebollas, aunque yo por no darle el toque dulzón lo resrvé en un bol para que cada cual lo usase en la mesa al gusto), volviendo a cubrir con grasa si a estas alturas nos quedase algo, y al horno según lo dicho, un cuarto de hora. Cada cinco minutos sacaremos la fuente, para voltear las patatas y las cebollas que veamos que se estén quemando, regar con una cuchara con la grasa de pato que se habrá incrementado bastante por la que suelta el confit, y vuelta al horno.

Si la piel no hubiese quedado tostada del todo, aún podemos meter sólo los confit un par de minutos cerca de la parte superior del horno, para que queden crujientes. El que tenga soplete de cocina, puede meterle un viaje a los confit.

Servir en cada plato un confit, tres o cuatro patatas y tres o cuatro cebollas, regar con una cucharada del aceite que quede en la fuente, y a disfrutar.

¡Salud y buen provecho!

lunes, 11 de febrero de 2008

Pues me han dado un premio...

... y tengo que agradecérselo a Majouy de Comida y Postre, que se ha acordado de este humilde blog. ¡Gracias!



Es el "premio Desafío", y es uno más de esos "premios" en cadena, donde cada premiado debe premiar a otros n blogs.

El premio, o más bien mención honorífica, se acepta al contestar a un cuestionario, y otorgar a su vez el premio a otros cinco blogs. Y publicar la imagen de arriba, también.

De los blogs a los que quiero entregar este premio, me consta que varios ya lo han recibido, pero como no conozco muy bien las bases, supongo que no habrá mayor problema. Mis premiados son éstos:

Bueno, creo que ya está... enhorabuena a los premiados...

¡Salud y buen provecho!

lunes, 4 de febrero de 2008

Fideos "Thai" a mi manera

En casa nos encantan esos fideos chinos de arroz, que acompañan bien a casi cualquier cosa. En esta ocasión, os presento la receta con pollo, pero mi cuñada los prepara riquísimos con gambas.

- Un "bloque" de fideos de arroz (se venden en paquetes donde vienen varios bloques; con cada bloque comen bien dos personas, aunque si se usan de guarnición rinde para tres).
- Verduras al gusto; que no falte la cebolla, y en esta ocasión yo le puse puerro en juliana, calabacín cortado en bastoncillos y pimiento verde en tiras.
- Un par de pechugas de pollo.
- Salsa de soja.

Hace varios años ya que la fiebre por la comida oriental-japonesa-tailandesa-corano-vietnamita explotó en nuestro país, manteniéndose vigente hasta hoy. Esto se ha traducido en multitud de restaurantes de fusión asiática, unos con mayor acierto que otros en su cocina, contando alguno ya con cierta tradición en la capital. Por si a alguien le interesa, mi favorito es el Tao de Jorge Juan, con diferencia sobre el resto.

En México se vive una fiebre similar pero con una variante interesante: existe un amplio mercado de "comida rápida" oriental, con puestos de llegar-elegir-comer-pagar e irse, y a precios muy asequibles (irrisorios si los comparamos con los caros restaurantes orientales de Madrid). Destacar una cadena en particular, que además cuenta con presencia en Madrid, Sushi-Itto. Sushi variado y original, con queso philadelphia, aguacate, y nombres que merece la pena leer (Cibeles roll, el rollo de Alcalá o Madrid maki), y unos estupendos Yakisoba, por si alguien se decide a probarlos.

La receta que nos ocupa hoy toma la base oriental de los fideos y la salsa de soja, y puede acompañarse de casi cualquier combinación de verduras salteadas. Le irían como anillo al dedo unos brotes de soja mínimamente salteados, y puede incluirse pimiento rojo, algo de picante... Al gusto.

El proceso es sencillo: freir en abundante aceite y por turnos los vegetales y la pechuga. El punto de cada cosa debería saltar a la vista: la cebolla no llega a dorarse, el calabacín pierde su dureza, el puerro se arquea y las tiras más finas se tuestan, y el pimiento verde lo suficiente para que pierda la dureza. La pechuga cortada en dados, hasta que esté dorada y hecha por dentro. Por cierto, el que tenga wok, que lo use, sirve precisamente para este tipo de preparaciones.

Los fideos se cuecen en abundante agua según las instrucciones del paquete, cuidando de que el bloque en el que se presentan se deshaga bien y queden sueltos. Una vez escurridos, se incorporan a una sartén grande o a una cazuela a fuego vivo con una cucharada del aceite donde hemos frito los ingredientes, o con una nuez de mantequilla en su defecto, se saltean brevemente para que pierdan el exceso de agua y se riegan con un chorro de salsa de soja, sin excederse. Se incorporan las verduras y el pollo troceado, y se remueve bien el conjunto. En este momento probaremos los fideos para ver el punto de sal; si os habéis fijado, no hemos salado nada durante la elaboración de la receta, debido a que la salsa de soja es la que aporta el sabor. Si notamos los fideos sosos, añadiremos un poco más de salsa de soja removiendo bien.

Servir caliente, y si se quiere terminar de ambientar la comida, con luz baja, música oriental y palillos.

¡Salud y buen provecho!