lunes, 14 de diciembre de 2009

Risotto de setas al gusto

Y es "al gusto" porque dependerá del tipo de setas que le pongamos cada uno. Como siempre, primero, los ingredientes:

- 1 cazo de arroz por persona.
- Caldo de ave (de pollo, y si se quiere, con gallina, hecho con verduras - zanahoria, puerro, cebolla - y un taco de jamón). Ante emergencias, puede usarse de brik o unas pastillas de Avecrem o similar, pero no es lo mismo. Necesitaremos más de los clásicos 2 cazos por cazo de arroz, ya que se usa más fuego fuerte que en el arroz tradicional, y al mantener caliente el caldo a la par que se hace el arroz, también evapora parte.
- Setas frescas, de tu variedad favorita, entre 80 y 100 gr. por persona (si no se va a tener tiempo de pocharlas bien, algo menos, 50-60 gr.). Yo he probado con chantarelas un día, con senderuelas otro, y con níscalos. Pero valen shitakis, setas de cardo, trompetas y por supuesto boletus. También valen setas deshidratadas, pero de nuevo, no es lo mismo.
- Un par de dientes de ajo, para perfumar el aceite (opcional).
- 1 cebolla mediana por persona, media por persona si es grande. Mejor de la morada dulce, o en su lugar cebolla dulce de Fuentes, y sino la que tengáis. Pero la morada da un punto interesante al guiso.
- Un par de cucharadas de tomate natural triturado, para dar color al sofrito.
- Unas hebras de azafrán (opcional, es para dar algo de color al caldo).
- Aceite de oliva virgen extra.
- 1 cucharada sopera de mantequilla.
- Queso parmesano (opcional) o mascarpone (más opcional aún).

En esto de los risottos, hay mucho purista que reniega de lo que no sea elaborado con variedades de arroz arborio o carnaroli... Lamentablemente, en España encontramos estos arroces en establecimientos gourmet, a precios altos. El arroz bomba español, o un buen senia, da unos risottos estupendos, sin pagar sobreprecios que quizá no compensen en el resultado final del plato. Eso sí, si se quiere dar un un capricho, son productos magníficos.

En mi humilde opinión, creo que la clave está en la técnica, que consiste básicamente en remover, remover y remover el arroz según va absorbiendo caldo. Los consejos básicos que puedo dar, a modo de resumen y según mi experiencia, son:

  • Usar un buen caldo, intenso, con sabor.
  • Usar buenos ingredientes, y no escatimar. Mejor un sofrito muy pochado, bien reducido.
  • Paciencia, tanto en el sofrito como con el arroz. Yo tengo la cebolla primero, y las setas después, un mínimo de una hora al fuego, y casi siempre dos.
  • Usar la técnica clásica del risotto, añadir el caldo poco a poco, "estresando" al arroz, incorporando más caldo sólo cuando se haya absorbido el anterior.
  • Remover constantemente, se supone que así el arroz suelta almidón que da cremosidad al conjunto.
  • El tiempo: yo empiezo a contar 20 minutos desde el momento en que echo el arroz, es en ese momento, aunque aún no haya caldo, cuando el arroz empieza a absorber sabores y a cocinarse, con el poco líquido que aporte el sofrito. Si se empieza a contar desde que se incorpora el caldo, se puede pasar el arroz.
  • El fuego: los primeros 10 minutos desde que se incorpora el caldo, a fuego fuerte. Lo que quede hasta los 20, a fuego medio-bajo. El caldo se evapora mucho más que en una tradicional paella, por eso hace falta más medidas de caldo que las tradicionales 2 x 1 de arroz.
La receta, teniendo en cuenta todo lo expuesto, es sencilla. Se elabora un caldo, y se mantiene la cantidad suficiente al fuego, para que siempre esté caliente. Para darle color, pueden tostarse unas hebras de azafrán e incorporarlas al caldo.

En una sartén, se pone un chorro de aceite sin que llegue a cubrir el fondo, si se quiere se echan dos dientes de ajo levemente machacados, que retiraremos después, o se pica el ajo muy fino y se dora en el aceite. Se pica fina la cebolla, y se incorpora a la sartén, removemos a fuego fuerte, ponemos sal y dejamos pochar a fuego bajo-medio todo el tiempo del que dispongamos, sin problemas incluso si toma un punto tostado. Veremos que reduce su volumen considerablemente, por eso no hay que tener miedo a poner buena cantidad.

Limpiamos las setas, según los puristas con un pincel y nunca con agua, yo las lavo en el grifo e inmediatamente las pico algo menos finamente que la cebolla, y las incorporo a la sartén. Subo el fuego, remuevo unos minutos, añado un poco más de sal, y bajo el fuego para dejar pochar el conjunto otro buen rato. Normalmente empiezo a las 10 u 11 de la mañana, si vamos a comer a las dos o dos y media puedo tener el sofrito pochando casi dos horas en total.

Cuando veamos que aquello ha reducido suficiente, incorporamos dos cucharadas de tomate natural triturado, y dejamos que se fría el tomate, otros 10 minutos o más. Ya "sólo" queda incorporar el arroz, tras lo cual subimos el fuego, removemos bien con el sofrito durante 2 minutos, e incorporamos un par de cazos de caldo, removiendo bien mientras éste se va absorbiendo. A medida que el caldo desaparezca, incorporaremos cazo a cazo un poco más, a fuego alto durante 10 minutos, a fuego medio-bajo los minutos restantes, que en teoría serán 8 (2 + 10 + 8 = los 20 minutos de rigor), aunque lo mejor es probar a partir del minuto 16. Lo ideal es apartarlo del fuego cuando aún está un poco tieso, para que termine de hacerse reposando.

Al apartarlo del fuego, incorporar una cucharada sopera de mantequilla, y remover bien.

Yo lo suelo dejar así - la cremosidad se consigue por el almidón que ha soltado el arroz y con la mantequilla - porque al añadir queso se enmascara el sabor de las setas, pero si se quiere, se puede añadir el parmesano cuando falten un par de minutos para finalizar, removiendo bien. Como opción más suave, se puede añadir unas cucharadas de mascarpone al gusto, tapa menos el sabor y da más cremosidad.

Si se han reservado unas setas para adornar, marcarlas a la plancha con sal gorda y ponedlas encima del arroz en el emplatado. Y si se preparan unas tejas de parmesano (con unos montoncitos de parmesano sobre un silpat o sobre papel de hornear, al horno) se ponen a modo de peineta y damos altura al plato.

¡Salud y buen provecho!

viernes, 3 de julio de 2009

Tostas de anchoa con tomate 2009

Con esta receta participo en el II concurso de RECETASonline y TESCOMA de Cocina Creativa en Casa: http://www.tescoma.com/concurso.html

Más info: http://www.recetasonline.net/ii-concurso-de-recetas-recetasonline-y-tescoma-empieza-hoy/


Necesitaremos:
- Tostadas de buena calidad, según el gusto (a mi me gustan finas y de pan compacto).
- Anchoas de Santoña o de L'Escala, según preferencias.
- Aire de tomate.
- Falso caviar rojo.
- Velo de tomate

El velo, el aire y el falso caviar los prepararemos con "agua de tomate", que obtendremos como explico a continuación:

Para el agua de tomate:
- Tomates maduros
- Sal
- Un rallador
- Un colador
- Un cuenco

Ponemos el colador encima del cuenco, y rallamos en él varios tomates. Dejamos reposar varias horas de forma que se vaya filtrando el agua del tomate al cuenco. Rectificamos el líquido de sal, dejándolo tirando a salado.
Usaremos bastante, así que hay que "malgastar" bastantes tomates. Puede diluirse en agua para abaratar el coste, pero con la consiguiente pérdida de sabor.

Para el velo de tomate:
- Agua de tomate
- Agar agar o hojas de gelatina
- Un tupper ancho y bajo

Se prepara el líquido con el agar agar o la gelatina siguiendo las instrucciones del fabricante.
Se vierte sobre el tupper vigilando que sólo se cubra el fondo con una capa muy fina.
Se pone a enfriar en la nevera.

Para la espuma de tomate:
- Agua de tomate
- Lecitina de soja
- Un cuenco
- Una batidora de brazo
- Papel film, si queréis evitar salpicaduras

Se disuelve la lecitina de soja en el agua de tomate, en proporción de 1,2 gr. por cada 100 de líquido. Se bate la superficie con la turmix, metiendo aire a la mezcla, y se va recogiendo la espuma que se forma para montar el plato.

Para el falso caviar rojo:
- Agua de tomate
- Agar agar
- Aceite de girasol
- Una jeringuilla grande

Habremos puesto con antelación el aceite de girasol en un cuenco, tapado con film para que no coja olores, a enfriar en la nevera.
Ponemos a calentar en un bol el agua de tomate, cuando hierva añadimos el agar agar en la proporción que nos indique el fabricante, y dejamos templar.
Llenamos una jeringuilla con la mezcla, y dejamos caer gotas en el aceite de girasol frío.
Cuando las perlas van al fondo, podemos recogerlas con un colador y ya tenemos el falso caviar.
Realizar esta operación justo antes de servir, porque el proceso de gelificación continúa.


Montaje del plato:

Para cada comensal, se preparan tres tostadas, regadas con unas gotas de aceite de arbequina (si tenemos aceitera-spray, perfecta).
Sobre cada tostada ponemos dos anchoas.
Se recorta el agua de tomate gelatinizada del tamaño de la tostada, y se usa como velo sobre las anchoas.
Cubrimos cada tostada con aire de tomate.
Rematamos con un poco de falso caviar rojo.

Adornamos el plato con el aire y el caviar sobrante, si lo hubiese.

¡Salud y buen provecho!

domingo, 14 de junio de 2009

Suquet de rape a mi manera

Un plato riquísimo pero que entra mejor en un día frío de invierno, aunque no nos ha supuesto problema zampárnoslo con los casi 35 grados que tenemos en Madrid estos días...

- 1 kilo de rape (salieron cuatro rodajas hermosas, de las que sacamos ocho medallones).
- 500-700 cc. de fumet
- 2-3 dientes de ajo
- dos rebanadas de pan
- un puñado de almendras tostadas
- 3 tomates
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce
- 1 patata
- harina para enharinar el rape
- aceite para freir
- sal para... salar

Ponemos aceite en una cazuela, sofreímos los dientes de ajo, y cuando empiecen a ponerse dorados los apartamos a un mortero.

Freímos en el mismo aceite las rebanadas de pan, por ambos lados, y las echamos al mortero.

Enharinamos los medallones de rape, y freímos ligeramente en el aceite (terminarán de hacerse con el suquet).

Rallamos los tomates, y los reservamos.

Quitamos el exceso de aceite, si hubiera demasiado, y ponemos en la cazuela el pimentón, damos unas vueltas evitando que se queme e incorporamos el tomate rallado.

Dejamos sofreir hasta que el tomate haya reducido bastante, e incorporamos el fumet. Dejamos hervir mientras preparamos el majado que añadiremos al caldo.

En el mortero tenemos los dientes de ajo y el pan. Añadimos un puñado de almendras, una pizca de sal, y majamos con el mortero hasta que todo quede integrado y hecho migas.

Para eliminar las pepitas del tomate y dejar un caldo más fino, colaremos el contenido de la cazuela a un bol, y volveremos a echar en la cazuela, hasta que vuelva a hervir. En ese momento incorporamos el majado y removemos bien.

Es el momento de verificar el punto de sal, y añadir la que sea necesaria.

En este momento pelaremos la patata y la cortamos en rodajas más o menos gruesas, que incorporaremos al caldo. Dejaremos hervir el conjunto 20 minutos-media hora, pinchando de vez en cuando la patata.

Al final, rectificaremos de nuevo la sal, e incorporaremos el rape que habíamos reservado, dejando hervir el conjunto a fuego suave durante cinco minutos.

Servir con pan porque la salsa está de chuparse los dedos!

martes, 5 de mayo de 2009

Se reabre el mercado de San Miguel

Leo en varias fuentes que el mercado de San Miguel, próximo a la Plaza Mayor y cerrado durante los últimos años durante los que ha estado inmerso en una profunda remodelación, abre de nuevo sus puertas el próximo 13 de mayo.

Sin duda una buena noticia para todos aquellos que aún hacemos la compra en el mercado, en lugar de hacerlo en grandes superficies, y que valoramos que el carnicero o el pescatero nos conozcan personalmente, nos recomienden determinadas piezas, y nos dediquen unos minutos de charla con cada compra.

Parece ser que la orientación que se quiere dar al mercado es la de disponer de productos de calidad, incluso tipo "gourmet", más que en una estrategia de precios, combinando además los puestos con zonas de ocio y restauración.

Se marcan como referentes la Boquería de Barcelona y el Colón de Valencia... ojalá consiga convertirse en algo similar a estos dos pero en Madrid.

La idea me parece buena, esperemos que la iniciativa cuaje y que podamos disfrutar de este nuevo viejo mercado y de todos los servicios que ofrecerá.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Sopa de pescado, para el frío invierno...

Nada mejor que una buena sopa caliente cuando el frío hace presencia, y si aprovechamos los restos del rape (un pescado que nos encanta y que a veces compramos entero), mejor que mejor.
La receta es la que hace mi cuñada Ana, y tal cual la transcribo.

- Cabeza, espinas y restos de rape
- Una cebolla grande
- 8 cucharadas soperas de tomate
- 2 cucharadas de piparra
- Pescado para desmigar (un par de trozos feos de pescadilla, por ejemplo)
- Unos langostinos son suficientes, aunque admite todo lo que nos guste para acompañar: gambas, mejillones, calamar...
- Aceite y sal

Ponemos en una olla grande llena de agua la cabeza y raspas del rape, junto a las cabezas de los langostinos, y llevamos a ebullición, manteniéndo durante unos veinte minutos, mientras vamos haciendo otras cosas. Conviene desespumar de vez en cuando, así que ir echándole un ojo mientras hierve.

En una cazuela cocemos unos minutos la merluza o similar, que vamos a desmigar. Basta con que hierva cuatro o cinco minutos, dejamos enfriar, y desmigamos con los dedos para asegurarnos de quitar todas las espinas.

Picamos fina la cebolla, y la ponemos en una sartén a pochar con bastante aceite, que cubra bien la base. Salamos, no en exceso, que corregiremos luego. Cuando aquello tenga buena pinta, añadimos las gambas, langostinos troceados, y lo que hayamos elegido como tropezones. Removemos para que se hagan bien los añadidos, y cuando estén incorporamos ocho cucharadas de tomate y un par de cucharadas de piparra, removemos y dejamos que se fría el tomate. Cuando esté, incorporamos en pescado desmigado y reservamos.

Colamos el caldo de rape, y le añadimos el sofrito que teníamos reservado. Rectificamos de sal, dejamos que hierva unos minutos más, y a disfrutarlo...

Normalmente, del caldo de rape resultante congelamos la mitad antes de mezclarlo con el sofrito, así que usamos la mitad de los ingredientes: media cebolla, 4 cuch. de tomate y una de piparra, y con ocho langostinos troceados y un par de trozos de merluza sale bien de sabor y tropezones.

Si hubieseis optado por añadirle mejillones o chirlas, incorporadlos al principio para hacer el caldo y que se abran, y recuperadlos tras colar para añadirlos al resultado final.

Estupenda para las frías noches de otoño-invierno.

¡Salud y buen provecho!

sábado, 25 de octubre de 2008

Unos mantecados, con gaseosa "El Tigre"

Desde 1.915 existen estos refrescos, anteriores a las actuales bebidas carbónicas, las gaseosas de papel, que nos sirven en cocina para sustituir a la levadura en bizcochos y madalenas.

Tenéis la historia completa y varias recetas en la propia página web de "El Tigre".

Aprovechando mis nuevos moldes de silicona para madalenas, que ya tocaba probar, acabo de adaptar una receta para hacer unos mantecados, con un resultado estupendo:

- 3 huevos
- 125 gr. de mantequilla
- 125 gr. de azúcar
- 175 gr. de harina
- 1 sobre (doble) de gaseosa "El Tigre"

Ponemos el horno a precalentar a 150 º.

Se bate la mantequilla derretida con el azúcar, se incorporan los huevos uno a uno, batiendo antes de incorporar el siguiente, y finalmente la harina y el sobre de gaseosa.

Se llenan los moldes hasta dos tercios de su capacidad, y se llevan al horno durante 17 minutos, a 150º.

Se conservan estupendamente en una bolsa de las de pan de molde.

¡Salud y buen provecho!

sábado, 2 de agosto de 2008

Restaurante Tao, en Jorge Juan

Hoy hemos comido en nuestro oriental de referencia, el Tao de la calle Jorge Juan (en Madrid... que esto de Internet hace necesario especificar...).

Hacía ya un tiempo que no íbamos, y hemos salido tan satisfechos que he pensado en recomendároslo aquí. Relación calidad precio excelente, carta variada dentro de las especialidades orientales, buen servicio y muy acogedor, con la cocina a la vista.

Hemos pedido lo siguiente:

  • Unas Gyoza fritas, que nos gustan más que las hervidas o al vapor.
  • Un Maki Roll mixto, sencillo, de atún y salmón.
  • Un bim bim bap: bol de arroz con carne, brotes de soja, un huevo frito... muy jugoso, nosotros lo pedimos siempre desde que lo descubrimos, y se lo recomiendo a cualquiera, es sorprendente. Aderezado con un toque de salsa de soja, insuperable.
  • Un tepanyaki de pato, en abundante cantidad y con cebollitas moradas troceadas. Fantástico plato para compartir.
  • Dos botellas de agua y dos cafés.
Todo, por 59 euros y pico... que en los tiempos que corren, y al precio que están muchos restaurantes, me parece más que justo... y aún podría haber salido más ajustado, pues nos sobraron o las gyozas o el maki roll (salimos muy llenos...).

Lo dicho, si os apetece un restaurante oriental, acercaros a Jorge Juan, 50, y probad el Tao. Se que la cadena tiene otros Tao, pero éste es, de los que he estado, el mejor con diferencia.

¡Salud y buen provecho!

domingo, 20 de julio de 2008

Al rico helado de... ¡fresa!

Siempre he querido probar a hacer helado en casa, pero como no tengo heladera y me da muuucha pereza tener que andar abriendo el congelador, remover la mezcla que hará el helado, y vuelta a congelar, nunca me había animado hasta ahora.

Acabo de ver, cosas de la vida, a Eva Arguiñano en su programa original, aquel en el que hacía postres, preparar un helado de fresas con una pinta estupenda y que no requiere ni de heladera, ni de trabajo adicional una vez metido en el congelador... Así que he tomado nota, y ya lo probaré, que los rigores del verano son menos con algo fresquito que echarse a la panza:

- 1 kg. de fresas
- 250 ml. nata
- 4 huevos
- 3 cuch. soperas de azúcar
- 1/2 limón

Se lavan las fresas, se les quita el pedúnculo y se colocan en una bandeja de horno, cubriendolas con el azúcar y el zumo de medio limón, y algo de ralladura de la piel del limón. Va al horno tapado con papel albal, para que no se quemen, durante 10 minutos.

Montamos la nata y a la nevera hasta que vayamos a usar.

Se separan las claras de las yemas, se montan las claras a punto de nieve y se reservan.

Batimos en un bol grande las 4 yemas, recuperamos las fresas (frías, que las mezclaremos con las yemas y no queremos que nos cuajen) y las hacemos puré (con un pasapurés si tenéis; con la batidora sin más, en caso contrario). Incorporamos la pasta de fresas a las yemas, mezclamos bien, incoporamos la nata montada, removemos, y añadimos las claras a punto de nieve, con movimientos envolventes, que quede todo homogéneo.

Forramos un molde con papel vegetal, llenamos con la mezcla, y al congelador. La incorporación de aire en la nata y las claras montadas evitará la formación de cristales, por lo que no hará falta remover, ni usar heladera, ni ná de ná...

¡Salud y buen provecho!

domingo, 29 de junio de 2008

El "pan milagro" de Su...

Aunque hace tiempo que hago pan en casa, lo cierto es que desde que descubrí esta receta en el blog "Webos Fritos" de Su lo hago más a menudo, por lo fácil y sencillo que es. También ha colaborado el que haya descubierto que en el Hipercor venden cubos de levadura fresca de panadero, y compré unos cuantos que guardo en el congelador hasta un par de horas antes de usarlos.

Lo de hacer pan hay que probarlo para comprender lo gratificante que es. Comer algo que has elaborado con tus propias manos, sin casi nada más que agua y harina, es una experiencia mágica, casi atávica, pues el proceso nos remite a una tradición milenaria como es el amasado y la confección del pan.

- 310 gr. harina de fuerza.
- 175 gr. de agua.
- 20 gr. de aceite.
- 15 gr. de levadura fresca.
- Pizca de sal, Su propone una cucharada pequeña, pero para mi gusto queda soso, y es mejor ponerle dos.
- Una fuente de horno con tapa, yo uso un bol de Pyrex que tiene una tapa de cristal.

La receta es sencilla. Con la harina en un bol grande, que nos deje manejarnos, se desmiga la levadura en la harina, se incorpora el agua y el aceite (la sal todavía no, es importante) y se mezcla primero con una cuchara de palo, y cuando amalgame un poco, con las manos.

Cuando tengamos una masa manejable, amasamos durante cinco minutos (puede ser más cómodo sacar la masa del bol y amasar en una superficie plana, al gusto de cada uno...), incorporamos la sal (antes no, ya que anula la actividad de la levadura) y amasamos durante cinco minutos más.

Notaremos que la textura de la masa cambia, se hace más elástica, se maneja mejor. Se hace una bola con la masa, se unta de aceite y se pone en la fuente que también habremos aceitado, tapa incluida. Hacemos unos cortes en forma de tablero de tres en raya sobre la masa, con un cuchillo bien afilado o un cuter, y espolvoreamos con un poco de harina. Se pone la tapa, y se lleva al horno en frío, sin precalentar, 220º durante 35-40 minutos (en mi horno me vale con 35, Su da la receta con 40... experimentad...). En el horno yo meto un vaso de duralex (aguanta la temperatura sin problemas) lleno de agua, para asegurar que haya humedad. Podéis usar otra bandeja del horno y ponerle un poco de agua, o con un rociador humedecer el horno al principio y a mitad de cocción. Es importante la humedad, para que el pan desarrolle una corteza dura, crujiente y del grosor adecuado.

Al sacar el pan, dejarlo reposar fuera de la fuente, sobre una rejilla, para que no se condense humedad por el calor en su base.

Y a comer... que está buenísimo. Las variantes, muchas, pasan por incluir algún fruto seco o unas pipas peladas a la masa, utilizar leche en lugar de agua (todo o parte), utilizar mantequilla en lugar de aceite, o utilizar harina integral, de espelta, ... Ojo con el agua, que cada harina requerirá una cantidad diferente.

Me consta que este pan es un éxito en internet, porque en muchos de los blogs que leo ya he visto la misma receta, así que me sumo a esos blogs que tienen el placer de albergar el "pan milagro" de Webos Fritos... ¡Gracias Su!

¡Salud y buen provecho!

sábado, 14 de junio de 2008

Cremoso de chocolate con letras dulces

Qué nombre tan bonito para un postre, ¿verdad?...

Muy sencillo, demasiado sencillo de hacer (peligroso, por tanto, si nos da por repetirlo cada semana...), es una receta sacada del librito de recetas de "Cocina con Firma" de El País, concretamente del dedicado a Pedro Morán, del restaurante Casa Gerardo.

Como os comentaba en una entrada reciente del blog, este postre fue parte de un fin de semana donde retomé la cocina, y hasta hoy, casi no he vuelto a hacer nada. Me quedó pendiente contaros esta receta, así que aquí va.

El cremoso de chocolate:
- 250 gr. de cobertura de chocolate (con o sin leche, al gusto; la original es con leche).
- 25 cl. de nata.
- 20 gr. de mantequilla.

Las letras dulces:
- 100 gr. de mantequilla.
- 150 gr. de harina.
- 2 gr. de sal.
- 50 gr. de azúcar.

Ponemos la nata en un cazo, y la llevamos a ebullición. En un bol, ponemos la cobertura de chocolate a temperatura ambiente, y vertemos sobre ella la nata hirviendo removiendo con varillas, el que tenga, y con paciencia, el que no. Cuando el tema esté mezclado, incorporamos la mantequilla en pomada, mezclamos bien, y a reposar a la nevera.

Para las letras... Hacemos una masa con la mantequilla, la harina, la sal y el azúcar, poniendo en un bol los ingredientes (la mantequilla en pomada) y amasando con las manos. Esta pasta es la de galletas de mantequilla, y lo único que vamos a hacer es darle forma de letras. Si tenemos manga pastelera, será más sencillo, y sino, o probamos con una bolsa de congelar cortándole una esquina, o como la pasta es manejable haciendo a mano pequeños cilindros podemos formar letras más o menos decentes. Se ponen en la bandeja del horno sobre papel de hornear o sobre un silpat, y a 150º hasta que pillen un bonito tono dorado.

Y ya está... a la hora de servir, en un plato donde opcionalmente podemos poner como base una crema inglesa, un coulís de fresa o lo que nos apetezca (la receta de Pedro Morán incorporaba una pasta de pistacho - 250 gr. triturados en batidora hasta obtener una pasta sin grumos), colocamos una "quenelle" del cremoso (con dos cucharas, le dais forma de balón de rugby... o si tenéis sacabolas de helado, poned una esfera... pero con lo de la "quenelle" os quedáis con los invitados...), y en crujiente equilibrio coronáis con una de las letras dulces.

Creo que la mayor complejidad de la receta es no tener báscula para pesar los ingredientes... la cobertura viene en tabletas, y se puede calcular, y la nata en pequeños briks donde indican los cl., así que también... para el resto, por si acaso, os dejo esta página que he encontrado por ahí (hay muchas), pero a mi se me abrió un mundo cuando hace tiempo me compré el peso de cocina...

¡Salud y buen provecho!

martes, 27 de mayo de 2008

Un gazpacho de sandía, marchando...

Como os comentaba ayer, el sábado probamos la receta de gazpacho de sandía que proponía Dani García, del restaurante Calima (Marbella).

La receta no puede ser más sencilla:

- 5 tomates en rama maduros
- 1/2 pimiento verde
- 1/4 de cebolla
- 1/2 diente de ajo
- 1 sandía roja
- 4 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de vinagre de Jerez
- Sal

Se limpian los tomates, se cortan en cuartos y se trituran con el pimiento, la cebolla y el ajo, sin añadir nada de agua.

Se va incorporando la sandía (seguimos triturando/batiendo), y se termina con el aceite y el vinagre, poniendo al punto de sal.

Se pasa por un colador fino, y a enfriar.

La receta se redondea acompañando el gazpacho de sandía con unas gotas de aceite de menta, obtenido de triturar unas hojas de menta con el aceite, y colando.

El resultado, sin el aceite pero con bolitas de sandía obtenidas con un sacabolas, y poniendo sólo media sandía (la que usamos era inmensa), fue muy bueno, con un contraste muy sutil entre el sabor tradicional del gazpacho y el dulce de la fruta.

En el fascículo donde viene la receta, se incluyen otras variantes de gazpacho que tienen la misma base de tomate, pimiento, cebolla y ajo, variando el acompañamiento: cerezas, remolacha... Supongo que, visto el resultado de ésta, las probaremos, tarde o temprano...

¡Salud y buen provecho!

lunes, 26 de mayo de 2008

El pasado fin de semana...

... tuve, por fin, algo de tiempo para cocinar.

Me estoy coleccionando los libritos que salen martes y miércoles con El País, y aunque algunos son infumables, otros te aportan buenas ideas.

El sábado nos hicimos un gazpacho de sandía según Dani García (Calima), con un rape a la plancha de segundo, acompañado de una salsa de setas.

El domingo, una fideuá de primero, hecha con el fumet de las espinas y cabeza del rape, y unos rollitos de lenguado y langostino, sobre salsa de sus cabezas. El postre, un cremoso de chocolate con letras dulces, según Pedro Morán (Casa Gerardo).

También probé a hacer un "velo" como los que hace el Quique Dacosta en El Poblet... El básico con el agua de vegetación del tomate, pero a mi manera (con burbujas de aceite y un toque de sal).

A ver si os cuento, los próximos días, el resultado de las dos recetas de los coleccionables, el gazpacho y el postre. Que salieron muy bien, la verdad.

¡Salud y buen provecho!

martes, 20 de mayo de 2008

El fondo y la forma de Santi Santamaría

Santi Santamaría acaba de publicar un nuevo libro, "La cocina al desnudo", que ha sido premiado recientemente con el galardón "Premio de Hoy". En su discurso de aceptación del premio, se ha despachado a gusto con su opinión sobre cocina y cocineros españoles y la moda de innovar en los fogones.

Recordemos una de sus frases más divertidas, que resumen su forma de entender la cocina: "Cambio chef por tomates frescos".

Santamaría, defensor de la cocina mediterránea y tradicional, reniega de la cocina moderna cuya punta de lanza es Adriá, y la acusa de poblar los platos con gelificantes y emulsionantes de laboratorio en detrimento del producto. Llega al extremo de denunciar el peligro que supone para la salud el uso de estas sustancias químicas en altas dosis, y tilda a estos cocineros de pretenciosos que “dan de comer a sus clientes platos que ni ellos mismos comerían”.

Recordemos que ya en un pasado Madrid Fusión se granjeó algunas enemistades entre sus compañeros y muchas simpatías del público al defender el producto como base de la cocina que va del fogón al plato, de éste a la boca, y de ahí a la defecación: sus palabras exactas creo que fueron ’sin una buena defecación no hay una gran cocina’.

En esta ocasión, sin embargo, las insinuaciones sobre la posible toxicidad de las sustancias y la química empleados en la "nueva cocina" han provocado una respuesta firme y en bloque por parte de la sección española de la asociación Euro-Toques, en la que están Pedro Subijana y Juan Mari Arzak (tres estrellas Michelín), Andoni Luis Aduriz (dos estrellas) y Karlos Arguiñano (una estrella), entre otros.

Este es el comunicado emitido por la asociación, respecto a las palabras de Santamaría:

"Después de consultar con la mayoría de los miembros de la Asociación de Cocineros Euro-Toques España, la junta directiva quiere expresar su indignación por las manifestaciones vertidas por Santi Santamaría en la entrega del galardón Premio de Hoy a su libro “La Cocina al Desnudo”.

Consideramos, en primer lugar, que echar por tierra el prestigio ganado por nuestra profesión mediante el esfuerzo de todos a través de muchos años de hacer las cosas honestamente es, cuanto menos, un atentado al espíritu de solidaridad y al respeto hacia sus propios colegas.

Si además se hace sembrando la desconfianza por la utilización de productos de dudosa salubridad se está creando una alarma social de consecuencias incalculables. Además de ser un falso testimonio es una acusación gravísima, ya que los nuevos gelificantes, espesantes y otros ingredientes tienen todas la garantías legales y saludables, puesto que son productos que se utilizan en nuestra alimentación diaria desde hace muchos años. Las declaraciones de nuestro colega ponen en la picota todos los logros conseguidos en estos últimos años. No solo perjudica al colectivo de cocineros sino que deteriora el prestigio que el país ha conseguido en su conjunto a nivel mundial gracias, entre otras cosas, a la cocina y a los cocineros.

También manifestamos nuestra indignación ante un acto de agresión a todo un conjunto de colegas profesionales con el solo objetivo de la notoriedad personal. El bien de uno a costa del descrédito de todos los demás. ¿Tanto puede doler el éxito de los cocineros y de la cocina de este país a uno de ellos para decidirse a actuar así?

Enfrentar la cocina tradicional a la moderna, sea tecnoemocional, sea del estilo que sea, es ya por principio, y una vez más, tener ganas de protagonismo. La cocina es buena o mala dependiendo de quién y cómo la practique. Nadie tiene patente de corso para negar la mayor porque “no esté de acuerdo con su concepto ni con sus principios”. Practique él la que le guste y respete a los demás la que hacen, pero no aprovechando las palestras personales para montar un espectáculo mediático acusando a otros de montar este tipo de ‘show’.

No puede ser objeto de crítica que los cocineros añadan a sus conocimientos un plus de cultura, de principios científicos, de técnicas. Y que además los compartan con generosidad con los demás, como se está haciendo en los últimos años. Negarse a la evolución y frenar y echar a perder los logros que la cocina y los cocineros españoles han conseguido con un reconocimiento mundial y un éxito indiscutible --porque sean otros nombres los que figuren en los titulares-- es el colmo del egocentrismo. Y no estamos dispuestos a admitir esta injusticia.

Y, sobre todo, queremos dejar constancia que no hay ninguna guerra en la alta cocina española sino la opinión sin respeto ni educación de un cocinero sobre muchos colegas de su profesión."

Sinceramente, me cae bien Santamaría. Coincido con él en muchos puntos de vista, pero esta vez sus palabras han sido poco afortunadas.

Cuesta entender qué necesidad tiene todo un 3 estrellas Michelín de reafirmarse atacando a otros estilos y filosofias de entender la cocina. A un señor como Santi Santamaría le debe bastar con hablar mediante su cocina y sus platos, en su restaurante, y que seamos los clientes los que demos o quitemos razones.

Lo que más pena da, es que por el momento parece que ambas filosofías de cocina pueden coexistir, hay un público para ambas, y no hay necesidad de enfrentarlas.

Esperemos que Santamaría reflexione, recapacite y rectifique, que los cismas nunca son buenos.

¡Salud y buen provecho!

jueves, 17 de abril de 2008

La sencillez de un buen producto

"Lo lamentable es que mis contemporáneos parecen ir perdiendo poco a poco el sentido del transcurrir de las estaciones, el sentido del rito, del ceremonial que cada una de ellas entraña con sus peculiaridades propias"

Paul Bocuse

Tengo poco tiempo últimamente para dedicar a la cocina, y por ende, al blog. Hoy quiero dejaros unas impresiones, más que una receta, surgidas tras leer el texto de Bocuse.

Muchas veces olvidamos lo sencilla que puede ser la cocina, si la basamos en el producto y el producto es de calidad.

Los cocineros amateur podemos llegar a perdernos en un mar de técnicas novedosas y combinaciones de contraste que mezclan en ocasiones demasiados ingredientes para obtener un resultado final diferente a lo habitual, intentando emular a los cocineros que admiramos. Las palabras de Bocuse nos recuerdan que hay unas bases que son importantes y que hay que conocer, y respetar.

Hoy hemos cenado unos lenguados a la plancha, sin más condimento que un pelín de aceite en la sartén y la sal justa para resaltar su sabor. Como guarnición, un tomate pelado y cortado a dados, salteado en la misma sartén una vez retirados los pescados, lo justo para eliminar el agua de vegetación.

Un elogio a la sencillez, basado en un buen producto, de temporada en los meses de marzo y abril.

Como siempre, salud, y buen provecho.

lunes, 31 de marzo de 2008

Bonito encebollado

Una sencilla receta que nos encanta preparar en casa... El único secreto, un buen producto, fresco y de calidad.

- Una rodaja de bonito del norte para cada dos personas, cortada gruesa.
- Cebolla en cantidad, si es de Fuentes, mejor (1 cebolla grande o dos pequeñas para dos personas).
- Vinagre, como medio vaso.
- Agua, 1 vaso.
- Vino blanco.
- Sal y pimienta.

Primero, troceamos la rodaja de bonito, quitando la piel, la espina central y las partes que no nos gusten. Si lo preferís, pedirle al pescatero que os lo sirva ya troceado. Salpimentamos los trozos de bonito.

En una cazuela, ponemos a calentar aceite de oliva, y cuando esté caliente doramos los trozos de bonito por todas sus caras, sin hacerlos demasiado. Hay quien los enharina antes de pasarlos por el fuego, aquí al gusto de cada uno; yo prefiero no hacerlo.

Retiramos los trozos a un bol o un plato hondo, y reservamos.

Troceamos toscamente la cebolla, en tacos gordos, no es necesario picarla. En el aceite donde hemos salteado el bonito, sofreímos la cebolla, a fuego vivo al principio y muy suave después, dejándola pochar durante un rato, aunque no es necesario que quede pochada del todo. Salamos ligeramente.

Cuando aquello tenga buena pinta, subimos el fuego, y cuando esté bien caliente, regamos con un chorro de vino blanco, removiendo hasta que evapore el alcohol. A continuación incorporamos el bonito, rehogamos ligeramente, e incorporamos el vinagre; el clásico de toda la vida le va bien, pero si preferís un sabor más fuerte, probad con vinagre de jerez. Sin embargo, no aconsejo el de Módena, porque aparte de ser un desperdicio de dinero, el sabor final es muy diferente, demasiado agresivo. Probadlo de todas formas, quién sabe...

Siento no poder daros la cantidad, pero yo lo echo a ojo... Una buena cantidad, eso sí, imagino que como medio vaso. Rehogamos con cuidado, dejamos un minuto, y añadimos un vaso de agua.

Dejamos que el conjunto haga chup-chup a fuego medio-bajo, hasta que reduzca la salsa y quede a nuestro gusto, y el bonito termine de hacerse.

Como variantes interesantes, propongo la incorporación de salsa de soja en el proceso, en lugar del vino blanco sobre la cebolla. Otra buena opción es marinar el bonito ya troceado, con vinagre, un chorro de limón, un toque de salsa de soja o de vino blanco; tras sofreírlo, en el paso correspondiente de la receta, al reservarlo lo haríamos de nuevo en la marinada. El caldo de la marinada lo incorporaríamos a la cazuela, sustituyendo al agua y a parte del vinagre.

Como veis, variantes hay muchas, y (casi) todas dan un buen resultado final. Como siempre, probad hasta que encontréis vuestra favorita...

¡Salud y buen provecho!

jueves, 20 de marzo de 2008

Rosquillas, de las de toda la vida

Receta "de pueblo", muchas gracias a Pilar por dármela... las probamos el otro día y salen riquísimas, y muy fáciles de hacer.

- 1 huevo
- 4 cucharadas soperas de azúcar
- 4 cucharadas soperas de leche
- 2 cucharadas soperas de aceite
- 1 sobre de gaseosa "el Tigre"
- Harina, la que admita

Batimos el huevo con el azúcar, incorporamos la leche y el aceite, y mezclamos bien.
A la mezcla resultante le incorporamos un poco de harina mezclada con la gaseosa, amasando con una cuchara de palo. A partir de aquí, sólo hay que ir incorporando harina poco a poco y removiendo hasta que la masa resultante sea manejable con las manos, y no se pegue excesivamente... Exactamente lo que significa esa frase que me hace tanta gracia, respecto a la harina de una receta... "la que admita".

Calentamos aceite en una sartén, formamos roscas con porciones pequeñas de la masa (primero un churro y luego lo cerramos), y vamos echando al aceite caliente, dejando que se doren bien, dándoles la vuelta para que se hagan por ambos lados. Si el aceite se calienta excesivamente, se nos dorarán muy pronto y por dentro quedarán crudas, tenedlo en cuenta sobre todo para las últimas.

Las vamos sacando a una fuente con papel de cocina, para que absorba el exceso de aceite, y nada más sacarlas rociamos generosamente con azúcar.

¡Salud y buen provecho!

jueves, 13 de marzo de 2008

Unas cuantas salsas italianas

Hoy vamos a darle un repaso a una cocina que me encanta, la italiana. He recuperado de mi archivo un inventario de salsas que el fantástico forero Bocousse desveló en su curso de cocina creativa en Mundorecetas.com.

Empezaremos con un clásico, la salsa de tomate napolitana, que nos servirá de base para unas cuantas más.

Salsa Napolitana:

Según parece, ningún italiano que se precie usa tomates naturales para esta salsa, sino que usa tomate en lata, concretamente tomate entero en su jugo, no vale el triturado.

La cantidad es para una lata de tomate de 5 kg, usando dos cebollas, dos zanahorias, un tallo de apio blanco y dos buenos manojos de albahaca. Si se usa menos tomate, ya sabéis, reducís las proporciones y listo.

Ponemos una olla al fuego con oliva virgen, con las cebollas y las zanahorias cortadas gorditas, añadimos el apio cortado grueso y la albahaca rota con las manos, sólo las hojas, nada de tallos.

Cuando la zanahoria este rubita, añadimos el tomate, subimos el fuego , removemos y cuando rompa a hervir, bajamos el fuego y vamos cociendo a fuego lento , removiendo cada rato , con la olla tapada dejando una pequeña abertura para que evapore y reduzca.

Cuando la salsa tenga un buen color, y veamos el aceite flotando arriba, ya la tenemos. Añadimos sal , azucar y pimienta negra molida, y la pasamos por el pasapurés con paciencia... Nunca se debe triturar "a máquina".

La salsa se conserva bien en el frigo durante cinco días, y se puede envasar al vacío e incluso congelar. La salsa ya es estupenda de por sí, pero es que además es la base de muchas otras salsas que la complementan con diversos ingredientes.

Salsa Casarecca:
Es una salsa que va bien con Spaguettis y Tagliatelle.
Ponemos unos ajetes troceados en aceite de oliva virgen, a fuego fuerte. Añadimos un poco de tomate concassé (pelado, troceado en cuadraditos y salteado con ajo, azúcar, sal, pimienta y orégano), y dejar sudar. Al rato, incorporar la salsa de tomate, y unos dados de mantequilla. Si al probar vemos que tiene demasiada grasa (nos hemos pasado con la mantequilla) o que está muy seca (el tomate ha reducido demasiado), necesitamos aligerarla, y para ello usaremos un poco de "broddo", o caldo italiano, que prepararemos con Pollo, Cebolla, Zanahorias, Puerros, Apio y Corteza de parmesano: Ponemos todo entero y reducimos, y lo usamos para aligerar la salsa al gusto. Recordad no poner sal al caldo, lo queremos neutro.

Salsa Calapresse:
Ideal para Spaguettis , linguinis y fedelinnis.
De nuevo en la sartén, aceite de oliva virgen, con ajo muy picado y peperonccino (guindilla roja fresca) picadito, añadimos bastante laurel, y la salsa base de napolitana, dejando reducir dos minutillos.

Salsa Escollio:
Ajetes cortados en transversal, en una sartén con tomate cassé (
tomate maduro pelado y picado a taquitos pequeños), añadimos almejas, gambas peladas, sepia, albahaca rota con las manos, un pequeño toque de vino blanco y la base napolitana.
Ideal para Linguinni y Tagliatelles.

Salsa Vongola:

Estupenda con Tagliatelles , Spaguettis , Linguini .

Se prepara un sofrito de ajos, almejas y perejil, y se termina con la salsa Napolitana.

Salsa Burro e Salvia (mantequilla y salvia):
Le va muy bien a
spaguettis, tagialtelles , papardalle , fedelinni.
Ponemos mantequilla a derretir, añadimos unas hojas de salvia y cuando empiece a hervir, añadimos Broddo (explicado arriba) hasta que ligue.

Salsa Tartuffo:
Encaja con los
spaguetinnis.
Consiste en mantequilla de trufas ligadas con broddo, terminando con trufa rallada.

Salsa Boloñesa:
Un clásico para los spaghetti, y para pastas rellenas como los canelones o la lasaña.
Ponemos carne mixta a fuego fuerte en oliva virgen, y cuando la carne se halla desmigado por completo, añadimos la salsa napolitana y removemos hasta que quede espesa.

Como veis, la variedad es impresionante, y las que nos dejamos en el tintero.
Espero que os gusten si las probáis... ¡Salud y buen provecho!

martes, 26 de febrero de 2008

Hoy va de montaditos...

Hoy me han pedido ayuda para "diseñar" un menú informal de cara a una reunión de amigos, evitando en la medida de lo posible el uso de la sartén o el horno... es decir, algo sencillo y que no de mucho trabajo a última hora, y se pueda tener preparado con antelación. Así a bote pronto, la mejor opción nos ha parecido un menú variado a base de pinchos fríos, con mucha variedad, alguna ensalada de acompañamiento, y algo más contundente que sea fácil de racionar y compartir.

Pensando un poco, se nos han ido ocurriendo cosillas, unas más clásicas, otras más originales, y me ha parecido buena idea ir recopilándolas aquí.

Así que vamos allá...

Bolitas de queso almendradas
Lo primero que me ha venido a la cabeza, por lo resultonas, son esas bolitas de queso rebozadas con almendra picada, o con otra variedad de fruto seco (pistachos, cacahuetes...) pasado por la turmix. En principio, parece sencillo: una tarrina de Philadelphia, un par de horas al congelador para que sea manejable, y con un sacabolas de los que se usan con la fruta se van formando bolitas de queso que echaremos a un plato o un bol con el fruto seco picado, removiendo para que se pegue y compactando si hace falta. Una vez rebozado se le puede dar forma con las manos, como hacemos con las croquetas, si no nos hubiesen quedado muy redondas.

Chupitos de...
Muy resultonas, las cremas presentadas en vasos de chupito. Desde un gazpacho o un salmorejo, a una crema de verduras con virutas de parmesano... Lo que se me ha ocurrido es una crema de quesos variados (fundimos queso al gusto, le ponemos nata, salpimentamos y vertemos en los vasos). Rematamos con un langostino cocido en cada vaso.

Pincho caprese
Sencilla versión de la ensalada del mismo nombre. Lavamos bien unos tomates, los secamos, y los partimos en cuartos, y cada cuarto por la mitad. Pueden utilizarse tomatitos cherry, en su lugar. Compramos unas bolitas de mozzarella fresca, de las pequeñas, que vienen en tarrinas con su líquido. Con un palillo, ensartamos una bolita de mozzarella, una hoja de albahaca, y un trozo de tomate. Cuando tengamos todos los pinchos en una fuente, o en un plato, espolvorearemos con sal (y si se quiere, pimienta) y regaremos con un chorrito de aceite.

Rollitos de salchicha con queso
Sencillo, unas salchichas de cocktail rodeadas por una tira de tranchete y atravesadas con palillos. Unos minutos antes de sacar los platos, los pasamos por el microondas lo justo para templar el conjunto y que el queso se reblandezca.

Banderillas...
Todo un clásico, que no falten... Compramos unos botes de anchoas (si se cuenta con presupuesto ilimitado, de las buenas, de l'escala o de Santoña... y sino, unas normalitas), unas aceitunas sin hueso, y algún encurtido (pepinillo, cebolleta...). Se ensarta todo en un palillo, y listo. La versión económica la haríamos con las aceitunas rellenas de anchoa, en lugar de con anchoas.

Tostas de anchoa
Si no hemos querido malgastar unas buenas anchoas haciendo las banderillas, estarán de vicio con una rodaja de tomate pelado sobre una tosta de pan, de estas redonditas y planas.

Rollitos de espárrago y salmón
Otra combinación sencilla... Abrimos un bote de espárragos de calidad, cortamos a tamaño de bocado, rodeamos con una loncha de salmón cortada al tamaño adecuado, y sujetamos atravesando con un palillo.

Espárragos con huevo duro y pepinillo picados, alcaparras y paté de oliva negra
Bueno, el nombre lo dice todo... Cocemos unos huevos, se pican con un tenedor, picamos con cuidado unos pepinillos, compramos unas alcaparras (opcionales) y un paté de aceituna, y montamos el plato con los espárragos, untados ligeramente con con el paté, espolvoreando con el picadillo por encima. Regamos con un poco de aceite de oliva virgen extra (no hace falta salar, que el pepinillo y el paté de oliva ya le dan sabor) y a comer.

Montaditos de "cangrejo"
Bueno, de surimi, el sucedaneo ese que llamamos "palitos de cangrejo"... Picamos los palitos, los mezclamos con huevo duro picado, y ligamos con mayonesa. Montamos en unas tostaditas, y listo.

Huevos rellenos
Un poco más elaborados, pero no mucho... se cuecen unos huevos, se pelan, se cortan por la mitad, se sacan las yemas cocidas y se desmigan, las mezclamos con una/s lata/s de atún (cantidad según número de yemas...), y un poco de mayonesa, y rellenamos los huecos dejados por la yema en las mitades de huevo. Se pinchan con un palillo, se ponen en una fuente y se napan con tomate frito. Podemos reservar una yema cocida para desmenuzar y espolvorear encima del tomate.

Como plato "fuerte", ¿una ensalada de pasta?
Cocemos pasta al gusto (espirales, macarrones, lacitos...), dejamos enfriar y mezclamos con unas latas de atún, maíz, tomate pelado y cortado en dados, y lo que se nos ocurra. Se aliña y ya está lista para zampar.

O algo fácil de compartir en raciones...
Si no queremos cocinar, compramos tortillas de patatas de las precocinadas, las cortamos por la mitad, rellenamos con salmón, lechuga rallada y mayonesa, y tapamos. Untamos la parte superior con más mayonesa, y cortamos en raciones. Podemos hacer varias con varios rellenos, desde el clásico de jamón y queso, hasta unos pimientos del piquillo cortados a tiras, con anchoas y lo que se nos ocurra... A ver quién se da cuenta de que la tortilla es comprada...

Otra alternativa es la clásica empanada. En muchos comercios se venden empanadas más que dignas, es cuestión de informarse y comprar suficientes para el número de invitados previsto, cortar en porciones y servir. Os recomiendo las que preparan en Gómez, en la Avenida de los Toreros en Madrid, de atún.

Pastel de atún al microondas
Esta requiere de más trabajo, pero es muy sencilla (batir los ingredientes, al micro, y enfriar) y se puede preparar con un par de días de antelación...

Se bate en batidora 3 huevos, 3 latas de atún, 3 cucharadas grandes de tomate frito, y una rebanada de pan bimbo sin corteza untada en leche y escurrida. Se pone la mezcla en una fuente para microondas, y lo tenemos 12-14 minutos a máxima potencia. Tiene que quedar cuajado pero jugoso. Se puede untar de mayonesa, o de una mezcla de mayonesa con ketchup, y cortarlo en raciones. Le va bien la lechuga rallada por encima.

De postre... unos pinchos de fruta

Como alternativa a la macedonia, pelamos y troceamos fruta variada (pera, manzana, piña, kiwi, plátano...), y ensartamos en palillos de pincho moruno alternando las frutas peladas con trozos de fresas o fresones. Ponemos en una fuente, y regamos con una mezcla de zumo de limón (con azúcar, si se quiere un extra de dulzor) para evitar que se oxide. Estos pinchos no deben prepararse con demasiada antelación, que la fruta pelada sufre...


Y por hoy, creo que suficiente... pero si se me ocurren más cosas las iré poniendo por aquí.
¡Salud y buen provecho!

lunes, 18 de febrero de 2008

Confit de pato al horno con patatas asadas y cebollitas caramelizadas

El pasado viernes hicimos cena en casa, y paseando por el centro comercial pensando en qué preparar, nos encontramos con unos confit de pato de los que vienen envasados al vacío con su grasa, y nos decidimos por probarlos.

- 1 confit de pato por persona
- 3-4 patatitas pequeñas por persona
- 3-4 cebollas francesas por persona

La elección de las patatas pequeñas y las cebollas francesas es exclusivamente por el tamaño, son más fáciles de preparar y acompañan mejor al plato. Pero por supuesto podéis variar la guarnición al gusto.

Lavamos las patatas y las secamos bien, sin pelar, si acaso quitando con una puntilla las partes "feas". Abrimos los confit, y separamos la grasa que los acompaña en un bol.

Untamos cada patata con la grasa del confit (reservad bastante para los propios confit... no la gastéis toda), salamos y envolvemos individualmente en papel albal; metemos los paquetitos de albal al horno (precalentado previamente...) a 170-180º durante 40 minutos (como depende del horno y del tamaño de las patatas, a la media hora sacar un paquetito a ver cómo anda... no sea que se os quemen mucho).

Para las cebollitas: las escaldamos un minuto en agua hirviendo, enfriamos, quitamos una o dos capas y cortamos la base (vamos, que las dejamos limpitas). Preparamos un almíbar con parte de la grasa del pato y dos cucharadas de miel. Si veis que hace falta porque no os queda mucha grasa (recordad que untaremos también los confit) añadid mantequilla. Cuando el almíbar esté preparado, rehogad las cebolletas en el mismo para que se bañen bien, sacadlas a un papel albal grandecito, verted el almíbar restante en el albal y cerrad haciendo otro paquete, y al horno con él, junto a las patatas. En media hora deberían estar confitadas, de nuevo probad transcurrido ese plazo por si necesitan más tiempo.

Mientras, con la grasa que nos haya quedado, untamos bien los confit por toda su superficie, y salpimentamos al gusto. Los confit se nos harán en 15 minutos a 195º, y tenemos la opción de cubrir la superficie de azúcar para que se caramelicen; yo no lo hice, y quedaron espectaculares, pero habrá que probar en otra ocasión. Así que preparamos una fuente para horno con los confit, sacamos del horno las patatas y las cebollitas y las incorporamos a la fuente (se puede incorporar el jugo que habrán soltado las cebollas, aunque yo por no darle el toque dulzón lo resrvé en un bol para que cada cual lo usase en la mesa al gusto), volviendo a cubrir con grasa si a estas alturas nos quedase algo, y al horno según lo dicho, un cuarto de hora. Cada cinco minutos sacaremos la fuente, para voltear las patatas y las cebollas que veamos que se estén quemando, regar con una cuchara con la grasa de pato que se habrá incrementado bastante por la que suelta el confit, y vuelta al horno.

Si la piel no hubiese quedado tostada del todo, aún podemos meter sólo los confit un par de minutos cerca de la parte superior del horno, para que queden crujientes. El que tenga soplete de cocina, puede meterle un viaje a los confit.

Servir en cada plato un confit, tres o cuatro patatas y tres o cuatro cebollas, regar con una cucharada del aceite que quede en la fuente, y a disfrutar.

¡Salud y buen provecho!

lunes, 11 de febrero de 2008

Pues me han dado un premio...

... y tengo que agradecérselo a Majouy de Comida y Postre, que se ha acordado de este humilde blog. ¡Gracias!



Es el "premio Desafío", y es uno más de esos "premios" en cadena, donde cada premiado debe premiar a otros n blogs.

El premio, o más bien mención honorífica, se acepta al contestar a un cuestionario, y otorgar a su vez el premio a otros cinco blogs. Y publicar la imagen de arriba, también.

De los blogs a los que quiero entregar este premio, me consta que varios ya lo han recibido, pero como no conozco muy bien las bases, supongo que no habrá mayor problema. Mis premiados son éstos:

Bueno, creo que ya está... enhorabuena a los premiados...

¡Salud y buen provecho!

lunes, 4 de febrero de 2008

Fideos "Thai" a mi manera

En casa nos encantan esos fideos chinos de arroz, que acompañan bien a casi cualquier cosa. En esta ocasión, os presento la receta con pollo, pero mi cuñada los prepara riquísimos con gambas.

- Un "bloque" de fideos de arroz (se venden en paquetes donde vienen varios bloques; con cada bloque comen bien dos personas, aunque si se usan de guarnición rinde para tres).
- Verduras al gusto; que no falte la cebolla, y en esta ocasión yo le puse puerro en juliana, calabacín cortado en bastoncillos y pimiento verde en tiras.
- Un par de pechugas de pollo.
- Salsa de soja.

Hace varios años ya que la fiebre por la comida oriental-japonesa-tailandesa-corano-vietnamita explotó en nuestro país, manteniéndose vigente hasta hoy. Esto se ha traducido en multitud de restaurantes de fusión asiática, unos con mayor acierto que otros en su cocina, contando alguno ya con cierta tradición en la capital. Por si a alguien le interesa, mi favorito es el Tao de Jorge Juan, con diferencia sobre el resto.

En México se vive una fiebre similar pero con una variante interesante: existe un amplio mercado de "comida rápida" oriental, con puestos de llegar-elegir-comer-pagar e irse, y a precios muy asequibles (irrisorios si los comparamos con los caros restaurantes orientales de Madrid). Destacar una cadena en particular, que además cuenta con presencia en Madrid, Sushi-Itto. Sushi variado y original, con queso philadelphia, aguacate, y nombres que merece la pena leer (Cibeles roll, el rollo de Alcalá o Madrid maki), y unos estupendos Yakisoba, por si alguien se decide a probarlos.

La receta que nos ocupa hoy toma la base oriental de los fideos y la salsa de soja, y puede acompañarse de casi cualquier combinación de verduras salteadas. Le irían como anillo al dedo unos brotes de soja mínimamente salteados, y puede incluirse pimiento rojo, algo de picante... Al gusto.

El proceso es sencillo: freir en abundante aceite y por turnos los vegetales y la pechuga. El punto de cada cosa debería saltar a la vista: la cebolla no llega a dorarse, el calabacín pierde su dureza, el puerro se arquea y las tiras más finas se tuestan, y el pimiento verde lo suficiente para que pierda la dureza. La pechuga cortada en dados, hasta que esté dorada y hecha por dentro. Por cierto, el que tenga wok, que lo use, sirve precisamente para este tipo de preparaciones.

Los fideos se cuecen en abundante agua según las instrucciones del paquete, cuidando de que el bloque en el que se presentan se deshaga bien y queden sueltos. Una vez escurridos, se incorporan a una sartén grande o a una cazuela a fuego vivo con una cucharada del aceite donde hemos frito los ingredientes, o con una nuez de mantequilla en su defecto, se saltean brevemente para que pierdan el exceso de agua y se riegan con un chorro de salsa de soja, sin excederse. Se incorporan las verduras y el pollo troceado, y se remueve bien el conjunto. En este momento probaremos los fideos para ver el punto de sal; si os habéis fijado, no hemos salado nada durante la elaboración de la receta, debido a que la salsa de soja es la que aporta el sabor. Si notamos los fideos sosos, añadiremos un poco más de salsa de soja removiendo bien.

Servir caliente, y si se quiere terminar de ambientar la comida, con luz baja, música oriental y palillos.

¡Salud y buen provecho!

martes, 29 de enero de 2008

Hoy, unos chipirones rellenos, en libre adaptación de Carme Ruscalleda

La receta de hoy es una adaptación de la que presenta Carme Ruscalleda en su libro de cocina mediterránea, aunque ella la prepara con calamar relleno y yo he preferido usar chipirones, al verlos tan lozanos en el puesto del mercado.

- Tres chipirones medianos por persona
- 1/2 cebolla por persona
- Puerro cortado en tiras finas
- Calabacín cortado en bastoncitos
- 1 tomate

Picamos la cebolla muy fino y la ponermos a pochar en aceite que habremos calentado con un ajo machacado (retirando antes el ajo), mientras vamos haciendo otras cosas.

Lo primero es limpiar los chipirones, es de lo más divertido si no lo has hecho nunca, aunque cuando llegas al séptimo ya cansa. Se tira de la cabeza, separándola del cuerpo junto con los tentáculos. Reservamos para hacer picadillo los tentáculos más tarde. Se agarran las dos aletas que tiene el cuerpo y se tira, arrancando la piel del chipirón y dejando la superficie blanquísima (sale fácil). Ya sólo queda darle la vuelta como si fuese un calcetín, empujando con el dedo gordo por la punta y volviéndolo del revés, quitando la parte de las tripas. Se pasa por el grifo para limpiarlo bien, y se pone a escurrir sobre un trapo limpio.

Dejaremos el chipirón del revés para rellenarlo, pues se contrae por el lado de la piel y de esta forma la abertura ¡ se cerrará sola !. Este consejo se lo oí a Martín Bersategui, y doy fe de que funciona... ni palillos ni gaitas.

Vamos con lo que nos falta del relleno... limpiamos el puerro desechando la primera capa y lo cortamos en tiras muy finas. El calabacín se pela, se cuadra y se corta en bastones finos. Ponemos aceite a calentar en una sartén pequeña y profunda (por ahorrar aceite, cada uno que lo haga en la que tenga... ;-) y cuando esté muy caliente, incorporamos las tiras de puerro, y en cuanto empiecen a tomar color se retira a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Repetimos la operación con los bastoncitos de calabacín, y en cuanto estén tiernos los retiramos.

No nos olvidamos de las cabezas, que teníamos por ahí aparcadas... Picamos a cuchillo los tentáculos y todo lo aprovechable que veamos, y los sofreímos en una sartén bien caliente hasta que estén bien dorados. Id probando para comprobar que están en su punto, y no quedan crudos.

La cebolla ya estará pochada en estos momentos, podemos subir el fuego y cuando empiece a saltear regar con una copa de vino blanco, y esperamos a que evapore. Salpimentamos y escurrimos de aceite. Mezclamos con los tentáculos salteados.

Rellenamos los chipirones con paciencia y con cuidado, con una mezcla de cebolla, tiras de puerro y calabacín. No hay que llenarlos demasiado, porque van a encoger al calor.

Los untamos con aceite y sal (no os paséis de sal...) y los pasamos por la sartén muy caliente por ambos lados para que se cierren y tomen algo de color, poco tiempo (no más de dos minutos). Preparamos una fuente de horno, untada con el aceite que nos haya sobrado de escurrir la cebolla. Rallamos el tomate, lo sofreímos en una sartén durante 5 minutos y lo ponemos en el fondo de la fuente. Colocamos encima los chipirones, regamos con un chorrín de aceite y, si tenemos, una copita de jerez seco, y llevamos la fuente al horno, previamente calentado, a 190º durante 5-6 minutos.

Sacar, servir los chipirones repartiendo la salsa obtenida de mezclar los jugos de la cocción con el tomate rallado, y a disfrutarlo.

Si os ha sobrado calabacín o puerro, usadlos de guarción...

¡Salud y buen provecho!

domingo, 20 de enero de 2008

iJam 5Js

Se está difundiendo por la web como la espuma... el iJam 5Js, con tecnología cut&play, acceso táctil a la grasilla, movilidad (que permite tener el iJam en la cocina y disfrutarlo en el salón) y shackleton inside. Incluye accesorio iKnife para su adecuado disfrute.

iJam

Es una campaña ficticia de publicidad de la agencia Shackleton, basada en el regalo de navidad que han enviado a sus clientes y prospects (vamos, que el jamón es real...). No os perdáis cómo han transformado la manzana del logo de apple en un cerdito...

Por cierto, también disponible en versión iJam nano... (unas lonchitas envasadas al vacío... estos tíos son geniales...)

¡Salud y buen provecho!

domingo, 13 de enero de 2008

Al pan, pan...

Os comentaba hace pocos días (el año pasado ya... qué cosas...) que me había animado a probar a hacer pan en el horno de casa... Había visto en tantos blogs recetas de panes variados que me pudo la envidia, y aunque no tenía mucha fe en conseguir buenos resultados sin la maquinita de hacer pan, la verdad es que no me pareció tan difícil y el resultado fue estupendo.

- 250 gr. de harina, si es de fuerza mejor.
- 1 sobre de levadura de panadería (yo usé Vahiné, "Levadura de Panadería Super Rápida").
- 1 cucharada pequeña (de las de café) de sal fina.
- 15 cl. de agua tibia.

La ventaja de las levaduras químicas es que son más fáciles de conseguir que la levadura de panadero, y que se mezclan "en frío" con la harina, sin necesidad de elaborar una masa madre o similar.

La receta se puede amasar con robot, o a mano, que es como lo hice yo, y como os recomiento: resulta muy gratificante que algo que has amasado tú mismo a mano de un buen resultado tras pasar por el horno.

Mezclamos en un bol la harina, la levadura y la sal. Se le da forma de montículo, se ahueca un poco la "cima" y se vierte ahí el agua. Con una cuchara de madera, se va incorporando la harina al agua, y cuando tenemos una mezcla más o menos homogénea, se comienza a amasar con las manos enharinadas, durante 10 minutos, separando repetidamente la masa.

Esta masa la dejaremos reposar durante 45 minutos en un recipiente tapado con un film transparente (o un paño húmedo) en un lugar cálido, entre 24 y 35º. Yo puse el bol sobre una silla, cerca de la calefacción. Transcurrido ese tiempo, la masa habrá doblado, supuestamente, su volumen.

En este punto, volvemos a amasar con la finalidad de eliminar el aire que pueda tener, y le damos la forma que queramos. Yo no me compliqué la vida e hice una hogaza, haciendo una bola y dejándola caer contra la encimera.

Ponemos la masa en una hoja de papel de hornear, cubrimos de nuevo y dejamos reposar 1 hora y cuarto en lugar cálido y sin corrientes de aire.

Mientras, precalentamos el horno a 240º, con un plato con agua bajo la bandeja donde vayamos a cocer el pan.

Cuando la masa esté lista, le hacemos unos cortes en la parte superior, espolvoreamos con harina, e introducimos en el horno unos 25 minutos

El resultado, una hogaza de pan de buen tamaño, pan del de toda la vida. Repetiré, incorporando variantes con semillas, o frutos secos... si la base es la misma, debe ser fácil...

Como el resultado fue bueno, ya me he animado a probar con otras masas. Tengo como pendiente hacer roscón de reyes, será un poco tarde pero como en mi tierra a finales de enero se toma roscón de San Valero (San Valero "rosconero", patrón de Zaragoza)... pues por ahí caerá.

Por supuesto, cuando lo haga, compartiré con vosotros la receta...

¡Salud y buen provecho!

jueves, 10 de enero de 2008

Las croquetas de José Andrés

Pendiente de que mi suegro me pase la receta de las croquetas de Carme Ruscalleda, que tan bien le salen, como teníamos que aprovechar los restos de pollo y carne del caldo, hemos improvisado unas croquetas, según la receta que propone el famoso cocinero de la tele José Andrés.

- Medio litro de leche.
- 120 gr. de mantequilla o aceite de oliva1 taza pequeña)
- 80 gr. de harina.
- 1 cebolla picada.
- Pollo, o jamón, o ambos, o huevo duro... picados, para tropezones.
- Una pizca de sal.
- Huevos y pan rallado para rebozar.

Muchas recetas se basan en principios científicos, tanto físicos como químicos, para conseguir determinadas texturas, sabores o presentaciones. Muchas veces se equipara metafóricamente una cocina con un laboratorio, donde en vez de probetas y mecheros bunsen tenemos cazuelas y fogones.

Ya introduje el tema en la entrada de "La alquimia del huevo", y de nuevo podemos encontrar la mejor forma de obtener unas buenas croquetas acudiendo a la ciencia...

La masa de bechamel es una materia cuya química es distinta a la suma física de sus ingredientes. Es decir, no es una mezcla sino un resultado tratado al calor.

Un alto porcentaje de las croquetas de tasca popular llevan un cierto regusto a harina cruda. Cuando eso sucede es debido a que ésta no ha sido previamente tostada en la base denominada "rubio" ("roux"), diluyéndola durante unos instantes en la grasa elegida (mantequilla, aceite) hasta crear una papilla suave y de tono dorado.

Para la obtención de un roux bien hecho, deberemos esperar a que la mezcla se alise bien y empiece a burbujear (no a murmurar). Es el momento en que las moléculas de amilosa, con poca facultad de espesante y sabor pronunciado harinoso, se descomponen en cadenas de moléculas de azúcar más pequeñas. Se puede agregar entonces el líquido (agua, leche o caldo) sin temor a que se formen grumos.

Otro detalle importante: una salsa ligada con harina no debe cocinar fuerte. Después de mojar el "roux", debe esta vez murmurar, pero no cocer: la salsa bechamel con base en un roux alcanza su viscosidad óptima a 93°, para después empezar a licuarse de nuevo.

Como variantes a la bechamel, si se incorpora queso fungible se transforma la bechamel en una "mornay", y el momento de incorporarlo sería cuando la salsa comience a espesar. En ocasiones podemos sustituir la leche -toda o parte- por caldo que acompañe el sabor del elemento de relleno (pescado, pollo, ...), haciendo entonces una salsa blanca o "velouté". El relleno, en cualquier caso, se ha de añadir al final.

Dicen los entendidos que la croqueta ideal debe licuarse en la boca, con la complejidad de que cuanto menos compacta sea la masa, más difícil es de manejar, pero mejor será el resultado (aunque para gustos, los colores...).

De aquí la preferencia de la mantequilla frente al aceite, que tiene su explicación en los estados físicos de la misma, manejados mediante la temperatura; la mantequilla, en frío, solidifica, lo que ayudará a aportar consistencia a la masa, haciéndola más manejable, y aportará cremosidad cuando vuelva a su estado líquido tras la fritura de la croqueta.


Bueno, una vez comprendidos los principios científicos de una buena croqueta, y las posibles variantes el su elaboración (bechamel, velouté, mornay...), vamos con la receta de José Andrés, que ahora parece pueril...

Para el "roux", pondremos en una sartén grande la mantequilla o el aceite, según preferencias. Si es mantequilla, dejar a fuego lento hasta que se derrita haciendo burbujas.

Picar la cebolla muy fina, y sofreir en el aceite hasta que quede translúcida. Si tuviésemos algún ingrediente crudo, lo sofreiríamos también en este momento (por ejemplo podemos sofreir jamón serrano picado). Incorporamos un pellizco de sal.

En este momento se incorpora la harina, removiendo para que se mezcle adecuadamente, y cocinando siguiendo la explicación científica de más arriba hasta obtener el roux.

Tendremos listos los tropezones, y la leche ya caliente (dicen que así no salen grumos...). José Andrés infusiona el hueso de jamón a fuego lento en la leche, dejándolo hasta que empiece a cocer, y supongo que dará muy buen sabor a la mezcla (sustituyendo la tacita de caldo que se incorpora en otras recetas), pero yo no tenía más que pollo, así que ésta me la apunto para la próxima.

La cantidad de jamón, pollo, etc. varía según gustos, José Andrés recomienda 200 gramos por medio litro de leche, aunque yo creo que es excesivo. Lo mejor es que probéis, y déis con vuestra medida.

Cuando la harina esté cocinada, y la leche bien caliente, se mezclan ambas, removiendo bien y procurando evitar los grumos. Si os queda un desastre, que no os de apuro tirar de batidora o turmix, y de vuelta a la sartén (perderéis la consistencia que da la cebolla, pero salvaréis las croquetas...).

Salpimentamos, le damos un toque de nuez moscada (todo un clásico en las croquetas), y añadimos el pollo, jamón, huevo... y se sigue removiendo, hasta que la mezcla comience a separarse de la sartén (al mover la sartén, la masa se "cae" de los bordes...).

Verteremos en un recipiente, y dejaremos enfriar cubriendo con film transparente para que no se forme costra en contacto con el aire. Para ello el film debe estar sobre la masa, tocándola, no cubriendo el recipiente donde la hayamos puesto a enfriar.

A la nevera, hasta que nos decidamos a hacer las croquetas...

... para lo cual, recuperaremos la masa de la nevera, formaremos las croquetas, empanaremos con huevo y pan rallado, y a freir en abundante aceite. Nosotros si hacemos mucha cantidad, una vez empanadas las metemos en tuppers y van al congelador. Basta sacarlas, descongelar y freir, y ante una urgencia, hasta sin descongelar, friendo directamente.

Dominada la técnica básica, se puede pasar a realizar extravagancias con los ingredientes (incorporar arroz, morcilla, hacer croquetas dulces...) y con los colores (usar un caldo de azafrán, salsa de tomate, crema de espinacas...).

¡Salud y buen provecho!

miércoles, 9 de enero de 2008

Micuit hecho en casa

Aprovechando parte de un foie fresco (usar uno entero para experimentar me parecía excesivo…), pude probar una receta que tenía guardada desde hace tiempo, la elaboración de micuit casero…. El resultado, increíble, aunque con pequeños problemillas…

La receta es simple, el resultado es de calidad, y la complejidad viene dada por las temperaturas de cocción. Os cuento.

Lo primero es limpiar el foie de venas, con cuidado de no manosearlo demasiado, porque el simple calor corporal lo derrite, y sin destrozarlo demasiado...

Sobre un papel film, ponemos el foie, salpimentamos, le ponemos un pellizco de azúcar, y regamos con unas cucharadas de cognac o brandy; en la receta original decía, textualmente, que cuanto más perruno fuese e licor, mejor saldría el micuit, así que ya sabéis...

Hacemos una mortadela con el papel film (cubrid, coged de los extremos y enrollad haciéndolo deslizar sobre la encimera), cuidando de que no quede aire en el interior, y atando los extermos con hilo que soporte la cocción.

Poned agua al fuego, y coced la "mortadela" de foie durante 10 minutos a una temperatura de 45º, nunca superior a 50º... Importante...

Esto es lo que yo no pude conseguir, evidentemente, al no tener termómetro ni la precisión suficiente en los fuegos. Posiblemente me acerqué por momentos a los 90-100º (alguna burbuja vi,…), y aunque alejaba el cazo del fuego, descubrí el porqué del límite de temperatura en 50º: es la temperatura a la que funde el foie. Por suerte, lo que funde con el calor se solidifica con el frío, y sin desesperar seguí con la receta como si nada, haciéndome el tonto.

En fin, que una vez "medio cocido" (que viene a ser lo que significa "mi-cuit"), sacamos a un bol con abundante hielo, y dejamos reposar toda la noche en la nevera.

De los mejores micuits que he probado en mi vida... hasta con el exceso de calor.

(Por cierto, créditos de la receta a Bocousse en Mundorecetas.com)

¡Salud y buen provecho!

martes, 8 de enero de 2008

¡¡Feliz Año Nuevo!! Y lo empezamos, como no, comiendo...

Primero de todo, quería desearos a todos un Feliz y Próspero Año 2.008... Como veis, las fiestas me han mantenido alejado del blog, aunque no de los fogones, así que empiezo el año con un montón de cosas que contar...

En mi familia siempre hemos celebrado las Navidades con "comilonas" que suelen comenzar con un buen consomé, unos entrantes variados (montaditos, marisco, jamón, etc.) y un plato fuerte, bien de carne, bien de pescado: asados, solomillos, lubinas, besugos y merluzas... Yum!

Este año hemos probado por primera vez a hacer bogavante al horno, todo un descubrimiento que sin duda repetiremos... si bajan los precios de semejantes bichos!

Mis padres compraron unos bogavantes del cantábrico, asturianos, y claro, no era cuestión de cocerlos y ponerlos en ensalada; pero nadie quería matar a los pobres bichos, y me tocó a mi darles cuchillo… Eso sí, luego todos comieron a dos carrillos, y lo del "pobre bogavante", nada, olvidado…

Se parten los bogavantes por la mitad, cuidando de no perder los jugos que sueltan. Ojo al partirlo, que es difícil y si os vais para un lado o para otro dejáis a alguno con menos ración de bogavante… La estrategia para el corte me la dio mi suegro (gracias Enrique!): primero cortamos la cabeza, para lo que ponemos al bicho perpendicular a nuestro cuerpo, boca arriba, mirando para nosotros, metemos el cuchillo bien afilado para hacer un corte longitudinal, empezando por el punto de unión de la cabeza con el cuerpo (clavando la punta, como si lo apuñalásemos), y bajamos el cuchillo ayudándonos de la simetría de la boca del bogavante para hacer el corte correctamente. Si el cuchillo tiene la parte superior (el canto) ancho, podéis darle con un mazo para terminar de cortar, sino sacadlo y cuando esté cortado todo el bogavante lo termináis de abrir con las manos o con tijeras.

Cortada la cabeza, le dais la vuelta de forma que la cola apunte hacia vosotros, y tomando el punto donde comenzasteis a cortar la cabeza, se repite la operación, con una técnica similar.

Las pinzas debéis romperlas a base de martillazos (tenazas, etc.) para que se haga la carne de su interior.

Una vez abierto, retirad el cordoncillo de la tripa, lo demás es todo comestible. Los “sesos” del animal suelen dar un poco de cosa, así que podéis quitarlos con cuidado y hacer una salsa con un toque de vino blanco, pizca de sal y a batir (intentad darle consistencia de crema, que no se noten grumos).

Para el horno, aunque vi que había recetas donde se untaba el bogavante con mantequilla o aceite perfumados con alguna hierba, e incluso con la salsa hecha con las tripas del bicho para gratinarla, finalmente los hicimos tal cual: una vez cortado cada bogavante, lo íbamos poniendo en la bandeja de horno y regándolo con los jugos que había soltado al cortarlo, y nada más.

Se echa (poca) sal por encima, y al horno a 190º durante… 20 minutos por kilo de bogavante, dicen. Estos eran de poco más de medio kilo, por lo que los tuvimos inicialmente 10 minutos, pero no tenían pinta de estar hechos por lo que dimos la vuelta a la bandeja del horno y los dejamos un par de minutos más.

Una vez servidos, podéis desglasar la bandeja de horno con un poco de vino blanco y tendremos una segunda salsa.

Un consejo para comerlo, a la hora de sacar la carne de la cola, ayudaros de una cuchara afilada (concepto extraño, si…): apoyándola contra la cáscara por el interior, sale la cola enterita.

Acompañad de escarola aliñada con una majada de ajo, o con una simple ensalada variada.

En nuestro caso, eran tres bogavantes para seis, con lo que tocábamos a medio bogavante por barba; un buen entrante para dar paso al plato principal...

En la próxima entrada os cuento cómo hicimos micuit casero...

¡Salud y buen provecho!

viernes, 21 de diciembre de 2007

El pasado fin de semana... (II): Lubina a la sal

La lubina a la sal tiene poco misterio... y el resultado es inmejorable, a mi parecer, en cuanto a jugosidad del pescado.

- 1 lubina de kilo - kilo 1/2
- 2 kg. de sal gorda (venden paquetes de sal específicamente para preparar al horno)

Hay que pedirle al pescatero que nos la prepare para la sal: que no desescame el pescado y que sólo la abra para quitar las tripas.

Se precalienta el horno a 200º. Mientras, en una fuente apta para horno y de tamaño suficiente, ponemos más o menos la mitad de la sal (un poco menos), haciendo una cama sobre la que colocaremos el pescado, que cubriremos con la sal restante. Con la mano, salpicamos por encima con un poco de agua.

En el horno, cubriremos con agua una de las bandejas en la parte baja. Introducimos en otra bandeja la fuente con el pescado, y lo tendremos en marcha durante 30-35 minutos (dependerá del tamaño del pescado y del propio horno...).

La lubina puede aromatizarse al gusto; si disponemos de un ramillete de hierbas aromáticas, podemos introducirlo entre los lomos de la merluza. Del mismo modo, un par de hojas de laurel, o cebollino, ... hasta unas lonchas de jamon o de panceta.

Transcurrido el tiempo preceptivo, sacaremos la fuente del horno, y procederemos a romper con delicadeza la costra de sal. Si está en su punto, la piel saldrá sola, y tendremos ante nosotros un lomo que podremos llevar limpiamente a un plato. Retirando la espina tirando de la cola, tendremos el segundo lomo. Y a comer.

Este plato lo acompañamos de un poco de arroz salvaje como guarnición, y nos supo a gloria...

¡Salud y buen provecho!

miércoles, 19 de diciembre de 2007

El pasado fin de semana... (I): Tartar de salmón con naranja y granada

Hasta hoy no he podido actualizar el blog, así de liado ando con el trabajo y con los preparativos navideños...

El domingo preparamos para comer una lubina a la sal acompañada de arroz salvaje, precedida de un tartar de salmón con naranja y granada como entrante. Y el domingo por la tarde me dio por hacer pan... con un resultado más que estupendo, para ser la primera vez y no tener la maquinita de hacer pan. Pero esto os lo cuento otro día.

Hoy vamos con el entrante... El tartar de salmón es una receta que yo conocí en "Le petit bistrot", un coqueto restaurante tipo bistrot ubicado en pleno Madrid. Su versión era más elaborada en cuanto a ingredientes, yo me quedé con la idea de utilizar la untuosidad del salmón como amalgamador para un tartar, en contraste con cítricos.

Lo ideal sería partir de un salmón marinado a nuestro gusto (no es difícil, a ver si otro día os cuento cómo hacerlo), pero en este caso no me compliqué la vida y utilicé unas lonchas de salmón ahumado envasado, que podemos encontrar en cualquier supermercado. Se pica a cuchillo una buena cantidad, y se reserva en un bol, regándolo con un chorretón de limón.

Tomamos una naranja, la pelamos, la cortamos en rodajas y picamos cada rodaja en cuadraditos. Incorporamos la naranja picada al bol con el salmón, y removemos mezclando bien.

Falta el contrapunto dulce al salado del salmón y al ácido de los cítricos... Yo tenía en el frutero una granada, y me dio por ahí, pero podría valer casi cualquier fruta en un buen punto de maduración. En mi caso, saqué los granos de la granada y añadí tres o cuatro cucharadas soperas de granos a la mezcla de salmón y naranja.

Para presentarlo como tartar, necesitaréis unos moldes que permitan dar forma y prensar la mezcla. En plan cutre, podéis usar una taza o un bol pequeño y voltearlo una vez lleno a un plato. Sea como fuere, con una cuchara se va incorporando el salmón con la naranja y la granada en el molde, escurriendo cada cucharada y presionando ligeramente para consolidar la forma. Una vez lleno, se retira el molde y ya tenemos nuestro tartar.

Podéis espolvorear con eneldo para darle un contraste de color. Es un plato para tomar fresquito, por lo que podría ser más propio del verano o de un tiempo primaveral... pero cualquiera lo diría por lo limpio que quedó el plato... ;)

Mañana, seguimos con la lubina al horno...

¡Salud y buen provecho!

jueves, 13 de diciembre de 2007

Ideas para regalar en Navidad...

Ayer descubrí una tienda online que vende un montón de accesorios de cocina, de esos que te gustaría tener pero no te compras porque son más bien caros... La dirección, por si queréis curiosear: Cacharros de Cocina.

Tiene todas las pijadillas que tan de moda están últimamente: accesorios de silicona, sifones para hacer espumas tipo Adriá, cucharas y vasos medidores, etc.; aparte de accesorios más clásicos (cuchillos, cazuelas y tal), e incluso venden la gama Faces de Ferrán Adriá. También libros, y hasta la Thermomix...

No tengo nada que ver con la tienda (si me leen y quieren dejar un donativo...), pero me sorprendió gratamente por la variedad y por el precio, así que la comparto con vosotros... Quien sabe si os puede solucionar un regalo para estas Navidades.

Yo pongo aquí, por si cuela, que me interesan el sifón, el paquete de cordones de silicona, el soplete de cocina y el Wok... Ah, sí, y la Thermomix, claro, pero no creo yo que los Reyes Magos se estiren tanto... ;)

¡Salud y buen provecho!

domingo, 9 de diciembre de 2007

Lasaña de toro

En esto de las lasañas sucede como en tantas otras recetas de cocina: cada cual hace la suya, y la suya es mejor que la de los demás. Hay quien la hace con jamón de york, o con champiñones, quizás sin bechamel, con tranchetes o con queso rallado... Con dos, tres o cinco capas... Tal vez sólo con vegetales, o de mariscos.

Mi lasaña siempre ha sido muy sencillita, sin alardes ni ingredientes que molesten al comer. Sólo carne picada de ternera, en un sofrito con cebolla bien pochada y tomate. Con abundante queso, y poca bechamel.

En la receta que inauguró este blog, un riquísimo estofado de toro de lidia, os contaba que además de la carne para el estofado compré carne picada de toro... Este fin de semana la he recuperado, y he preparado unas albóndigas de toro y la lasaña que da título a este post. Las albóndigas aún no las he probado, pero la lasaña estaba deliciosa y me ha apetecido compartir con vosotros la receta.

Antes, como siempre, un poco de historia... La palabra "lasaña" proviene del griego "lasanon", a través del latín "lasanum", que se refiere al cazo en el que se cocinaba. La palabra singular en italiano es lasagna y en plural lasagne se aplica indistintamente al plato o a la pasta en forma de láminas. Es un plato fuerte que se suele comer en invierno o en los periodos fríos de la primavera.

Su preparación e ingredientes varían según la región donde se prepare. Debido a la internacionalización del plato, en algunos lugares se le prepara con 2 tipos de salsas, como la de carne picada con salsa de tomate y salsa blanca (A este tipo de lasaña se le suele denominar también Lasaña Boloñesa en honor a la salsa boloñesa (Ragù bolognese) que lleva en su interior.

El propio Cicerón menciona su pasión por el "Lagum", que eran tiras de pasta largas; es muy posible que en esta época los romanos desarrollaron las máquinas para elaborar la pasta de lasaña. Lo más seguro es que hasta el Siglo XVII no apareciera un plato similar a nuestra lasaña al horno.

Mencionar que los "expertos" mencionan que una buena lasaña debe tener cinco capas... la mía la hice con tres.

Bueno, y la receta... Preparada para dos personas, y sobró para comer otro día:

- 300 grs. de carne de toro de lidia, picada.
- 1 cebolla.
- Salsa de tomate frito, casera a poder ser.
- Bechamel (harina tostada en aceite, más leche, pizca de sal y nuez moscada).
- Un poco de buen vino tinto.
- Láminas de pasta para hacer lasaña.

Picar fina la cebolla, y poner a pochar en una sartén con un poco de aceite. Cuando esté bien pochada, subir el fuego al máximo e incorporar la carne picada, desmenuzando bien para que no se apelmace, y removiendo constantemente para que no se queme, hasta que veamos que está bien hecha. Regar con un chorro de vino tinto, sin excesos, removiendo hasta que evapore. Bajar de nuevo el fuego, e incorporar la salsa de tomate, y dejar reducir hasta que espese bastante. El tomate puede estar frito previamente, o freírse junto a la carne.

Mientras el sofrito reduce, podemos poner a cocer las láminas de pasta, siguiendo las instrucciones del fabricante, y preparar la bechamel (acordaros de cocinar la harina... que sino luego sabe a crudo!).

Cuando está todo listo, sólo queda montar la lasaña y hornear... Como siempre, el horno precalentado, a 180º... Engrasar una fuente para horno con mantequilla en la base, cubrir con láminas de pasta, poner encima una capa generosa del sofrito de carne, napar con un poco de bechamel, y terminar con un poco de queso al gusto (rallado, tranchetes, curado, mozzarella... yo usé rallado, que no tenía otro...). Cubrir de nuevo con láminas de pasta, y repetir: sofrito de carne, napado con bechamel, un poco de queso... Y de nuevo, tapar con láminas de pasta, más carne, y si es la última capa, un poco más de bechamel y bastante queso rallado, que irá a gratinar. Podéis poner tantas capas como os permita la altura de la fuente, yo me quedé en tres pero con relleno generoso.

Al horno directamente, a 180º durante el tiempo necesario para que se gratine el queso... 10-15 minutos, vigilando que no se queme, si aguanta un poco más, pues bienvenido sea.

De ahí a la mesa, aunque de un día para otro sale buenísima. El sabor más pronunciado de la carne de toro acompañado del gusto de fondo que deja el vino tinto, unido a no haber utilizado ninguna especia, dan un resultado final diferente e intenso, bastante sabroso. Os animo a probarlo...

¡Salud y buen provecho!

jueves, 6 de diciembre de 2007

Mi secreto para un buen bizcocho...

Supongo que cada uno tendrá su receta favorita para hacer un bizcocho, esa que siempre sale bien y a la que se le tiene tomado el pulso. Poco pueden variar de unas a otras, más allá de las medidas usadas de huevo, harina y azúcar, y del toque de sabor que queramos darle. Esta que os presento es la que hago yo, con mi particular toque "secreto"...

- 3 huevos
- 2 medidas de azúcar
- 3 medidas de harina
- 1 sobre de Levadura Royal o equivalente
- Algo de grasa... aceite de oliva, o mantequilla
- Algo con leche... sirve un yogur, un poco de nata, o leche mismamente
- Y un secreto que os desvelo más abajo...

La receta es sencilla y resultona, y vale tanto para un bizcocho, redondo o tipo plum cake, como para magdalenas, usando los moldes de papel, los metálicos o de silicona.

Se baten los huevos con el azúcar, hasta que blanquee la mezcla. Se incorpora el yogur, la leche o la nata, según elección... Queda más rico, y se nota, con nata, un brik de 200ml. En caso de usar leche, una medida de las usadas para la harina o el azúcar.

Se incorpora el aceite o la mantequilla derretida (microondas al canto); la elección de uno u otro es cuestión de gustos: el aceite de oliva le aporta un sabor especial, que puede molestar a algunos, y la mantequilla le da un sabor más tradicional, aunque es una opción menos saludable. Otros aceites son válidos igualmente... La cantidad, media medida de las que uséis para la harina y el azúcar. Cuando hablo de medida, me refiero a un cazo, o a 3/4 de un vaso de los de agua, o el envase de un yogur... Si la mantequilla la derretís con microondas, esperad a que se enfríe un poco antes de incorporarla, que el calor y el huevo no se terminan de llevar bien para estos menesteres.

Ya sólo queda añadir la harina mezclada con la levadura. Podéis probar a usar gaseosas tipo "El Tigre" en lugar de la levadura Royal... Para que no se os formen muchos grumos, podéis tamizar la harina echándola en un colador, e incorporarla meneando el mismo sobre la mezcla de huevo y demás elementos. Si tenéis un buen robot de cocina, no hará falta, pero si mezcláis a mano ayuda.

El horno, precalentado a 170-180º... La mezcla la vertéis en un molde al gusto de cada uno, embadurnado de mantequilla, espolvoreáis antes de meter al horno con un poco de azúcar, y p'adentro 22 - 27 minutos. Vigilad que no se queme, al cuarto de hora o así, cubriendo con papel albal si fuese el caso (se os puede pegar el bizcocho al albal, para que no ocurra untadlo de aceite o mantequilla, aunque es un poco latoso...).

Y el secreto que os comentaba en los ingredientes... 12-15 almendras, y un puñado de piñones... o avellanas, o nueces... bien molidos, con el robot de cocina, incorporados a la mezcla antes de añadir la harina; los aceites que incorporan los frutos secos dan una untuosidad especial al bizcocho, además de aportarle un toque de sabor especial.

Por supuesto, experimentar es obligado, y una opción fácil es preparar el bizcocho con azúcar moreno en lugar de blanco, y/o con harina integral en lugar de la habitual. Darle un toque de limón o de naranja, añadirle un chorrito de algún licor, o una cucharadita de canela o de esencia de vainilla... Y lo último que he leido, añadirle coca-cola, algo que aún no he probado pero que pronto caerá.

Espero que os guste el resultado...
¡Salud y buen provecho!

domingo, 2 de diciembre de 2007

Manzanas asadas (o: ¿qué hago con cinco kilos de manzanas...?)

Pues de todo. Y es que de sopetón los padres de mi mujer nos trajeron varios kilos de manzanas del pueblo, riquísimas, de las amarillas con pecas y de las verdes, más ácidas.

Ya había preparado mermelada de manzana, compota, un hojaldre de manzana... Cualquier carne a preparar, la acompañaba de puré de manzana (esos magrets de pato...). Y en el postre de cada cena, tocaba una manzana. Y aún nos quedaban para aburrir, y empezaban a arrugarse.

Viendo el otro día a Darío Barrio, que ahora aparece los viernes en Cuatro (no recuerdo el programa), el mozo se preparó unas manzanas asadas diferentes a las que mi mujer y yo preparamos. Y ahora con el frío parece que apetece comerlas, así tan calentitas como son ellas. Mi receta de toda la vida era quitarles con una puntilla, desde arriba, parte del corazón, quitando un cono de la manzana, rellenando de azúcar el agujero, y al horno con ellas. Darío aplicó una variante más que apetitosa, que por supuesto probamos...

Con un descorazonador, quitó no sólo una parte por arriba, sino que atravesó la manzana, dejando un agujero de extremo a extremo que rellenó generosamente de mantequilla. En la mantequilla metió un palo de canela, bien adentro, y ya en la bandeja de horno espolvoreó, también generosamente, con azúcar.

Para rematar, regó generosamente con "ronsssito" (así lo decía en la tele, os lo juro; vamos, que le echéis algo de alcohol para aromatizar, al gusto). El ron le va bien por lo dulzón, pero con whisky me quedó muy rico también. El alcohol se evapora, y quedan los aromas, sutiles.

Incorporamos medio vaso de agua a la bandeja, y al horno a 170-180º, vigilando de cuando en cuando que no se quemen, y ya está. Con esta forma de preparar las manzanas asadas, el almíbar que queda al final en la bandeja es bastante más interesante que si sólo le ponemos el azúcar... aunque el aporte calórico del resultado también es mayor, por la mantequilla.



Y oye, de una tacada, gastamos 12 manzanas, que en un tupper grande en la nevera nos dieron para tomar manzana asada de postre unos cuantos días.

Y las que nos quedan, aún... ;-)

¡Salud y buen provecho!